• La jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, en una conferencia de prensa, 5 de agosto de 2019. (Foto: Reuters)
Publicada: domingo, 9 de agosto de 2020 6:17
Actualizada: domingo, 9 de agosto de 2020 6:40

Hong Kong vuelve a rechazar la interferencia y las sanciones de EE.UU. contra China y le acusa de usar la región como un “peón” para atacar al gigante asiático.

La última medida del Gobierno de EE.UU. representa una interferencia descarada y bárbara en los asuntos internos de la República Popular China, utilizando a Hong Kong como un peón en su táctica para crear problemas en la relación China-EE.UU., por los intereses egoístas de algunos políticos estadounidenses, afirmó el sábado un portavoz del Gobierno hongkonés en un comunicado.

El alegato de la Administración de Donald Trump para imponer tales restricciones es, según el vocero, una “excusa poco convincente” que profundizará la brecha entre Pekín y Washington.

Enfatizó, asimismo, que las medidas coercitivas constituyen “una violación flagrante de las leyes y ridiculizan las normas básicas del derecho internacional”.

Por otro lado, el vocero del Gobierno hongkonés reafirmó el apoyo de esta región al Gobierno central de China en la adopción de medidas recíprocas contra Estados Unidos.

 

El viernes, el Departamento del Tesoro de EE.UU. impuso sanciones a la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, y otros 11 altos cargos de la región administrativa especial.

La imposición de dichos embargos forma parte de la respuesta de Estados Unidos a la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional sobre Hong Kong por el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, el máximo Órgano Legislativo de China. La ley penaliza los actos de subversión, terrorismo, secesión, conspiración con influencia extranjera y otros que amenacen la seguridad del territorio.

Washington alega que la normativa eclipsa la autonomía de Hong Kong y ha anunciado el fin del tratamiento preferencial para dicha región. China, no obstante, asegura que la normativa ayuda a salvaguardar la soberanía nacional y los intereses de seguridad del país, además de defender la prosperidad y estabilidad a largo plazo de Hong Kong.

Repudiando tajantemente los infundios de Estados Unidos, entre varios de sus aliados occidentales, Pekín acusa al país norteamericano de injerir en sus asuntos internos y “chantajear” a Hong Kong.

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