• Vista de un graffiti donde se lee "Sede del golpe" fuera de la residencia del vicepresidente brasileño, Michel Temer, en Sao Paulo, 21 de abril de 2016.
Publicada: jueves, 21 de abril de 2016 17:22

Un centenar de personas vinculadas al movimiento Levante Popular de Juventud han protestado este jueves frente a la casa del vicepresidente brasileño, Michel Temer, al que tacharon de “golpista”.

Los manifestantes, que iniciaron su protesta a primera hora de la mañana, llevaban pancartas donde se leía “no habrá golpe” y un muñeco del vicepresidente envuelto en la bandera de los Estados Unidos.

La coordinadora de la protesta, Larissa Zampado, explicó a la Agencia Brasil que “Estamos aprovechando el 21 de abril, día del asesinato de Tiradentes, para denunciar a Temer como uno de los principales articuladores del golpe de Estado en curso, está actuando como un presidente e incluso montando ministerios, si eso no se puede llamar golpe deberíamos rehacer el diccionario”, declaró.

Estamos aprovechando el 21 de abril, día del asesinato de Tiradentes, para denunciar a Temer como uno de los principales articuladores del golpe de Estado en curso, está actuando como un presidente e incluso montando ministerios, si eso no se puede llamar golpe deberíamos rehacer el diccionario”, declaró la coordinadora de la protesta, Larissa Zampado,  a la Agencia Brasil.

Temer, miembro del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), contribuyó a la caída de Rousseff al retirarse su partido del Gobierno en la votación del “impeachment” en la Cámara de Diputados, y que una vez aprobada por el Senado podrá asumir como presidente interino por espacio de 180 días.

Fue la misma presidenta Dilma Rousseff quien señaló a Temer como uno de los líderes de la conspiración y lo tachó de “traidor” por buscar además que los partidos minoritarios abandonasen también la base del Gobierno, un tema que Rousseff denunciará públicamente en su discurso del viernes en la sede de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York.

Rousseff corre el riesgo de ser destituida de su cargo como presidenta de Brasil después de que la Cámara de Diputados diera luz verde al inicio de un proceso político con miras a su destitución, ahora el Senado debe decidir si procede la moción de censura o no.

Sin embargo, la presidenta brasileña, ha declarado en reiteradas ocasiones que "jamás" renunciará y que luchará para derrotar lo que considera un golpe de Estadoorquestado por su "traidor" y "conspirador" vicepresidente, Michel Temer, y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, involucrado en casos de corrupción.

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