• La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.
Publicada: viernes, 4 de marzo de 2016 11:24

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, encara las acusaciones de la revista Istoé sobre su implicación en el caso de corrupción de Petrobras.

“Rechazamos, en nombre el Estado Democrático de Derecho, el uso abusivo de las filtraciones como arma política. Esos expedientes no contribuyen a la estabilidad del país”, denunció el jueves Rousseff por medio de un comunicado.

La nota de la mandataria responde a las informaciones de la revista Istoé en las que el exlíder del Partido de los Trabajadores (PT) Delcídio Amaral, supuestamente apuntó a la presidenta y su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva como cómplices de la corrupción en Petrobras.

Rechazamos, en nombre el Estado Democrático de Derecho, el uso abusivo de las filtraciones como arma política. Esos expedientes no contribuyen a la estabilidad del país”, denunció el jueves la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, por medio de un comunicado.

Según la mandataria brasileña, se trata de informaciones “apócrifas, selectivas e ilegales”, y resulta imprescindible investigar rigurosamente el origen de las filtraciones “ya que hieren la ley, justicia y verdad”.

A continuación, recuerda que “si hubo confesiones pactadas es justo y legítimo que sean de conocimiento de la sociedad” y que es “necesaria la autorización del Poder Judicial”.

Por medio de una entrevista exclusiva a la revista brasileña Istoé, publicada ayer jueves, Amaral, quien abandonó la prisión después de firmar un acuerdo de delación con la Justicia Federal el pasado 19 de febrero, afirma que Rousseff y Lula da Silva, no solamente tenían conocimiento de la corrupción en Petrobras, sino también intentaron interferir en las investigaciones de la Operación Lava Jato.

Sin embargo, la noche del jueves, el abogado del senador Antonio Augusto Figuereido emitió una nota de rechazo a las informaciones filtradas asegurando que “ni el senador Delcídio ni su defensa confirman el contenido del artículo firmado por la periodista Debora Bergamasco”.

De acuerdo con el abogado, su cliente y su equipo desconocen el origen y la autenticidad de los documentos citados en el texto.

La corrupción que sacude a Petrobras salió a luz en marzo de 2014, después de que la Policía Federal revelara los desvíos de fondos y los sobornos aceptados por las autoridades de la petrolera. De acuerdo con las pesquisas realizadas, la red de corrupción movió en la última década unos 10 mil millones de reales (unos 3 850 millones de dólares) en sobrefacturación de obras y contratos.

El gigantesco escándalo de corrupción provocó grandes problemas a la empresa para absorber fondos en los mercados internacionales y causó que perdiera el 58 % del valor de mercado en los últimos cuatro meses, razón por la que la petrolera redujo al mínimo sus inversiones para los próximos años.

De hecho, no es la primera vez que Rousseff es atacada por la prensa de su país. En octubre de 2014, a 72 horas de las elecciones presidenciales, la revista Veja publicó un extenso reportaje en el que acusó a Lula y Rousseff de ser los encubridores de la corrupción en Petrobras. La mandataria se defendió diciendo que se trata de un “acto de terrorismo electoral”.

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