• El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera.
Publicada: sábado, 28 de mayo de 2016 16:49
Actualizada: domingo, 29 de mayo de 2016 2:34

El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, denunció que lo que pasa en Brasil es un “golpe blanco” que se dio al Gobierno de Dilma Rousseff, con la aplicación de un “impeachment”.

"No fue un acto legal el que separó a la mandataria brasileña de su cargo, sino un golpe blando”, señaló el viernes desde Argentina, después de una conferencia de prensa en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

García Linera explicó que los opositores pretenden ensuciar a Rousseff con supuestos actos que no ha cometido: es, pues, un complot.

No fue un acto legal el que separó a la mandataria brasileña de su cargo, sino un golpe blando”, afirmó el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera.

De acuerdo con el alto funcionario boliviano, este golpe tiene también objetivos regionales y se enmarca en “intentos autoritarios” a fin de hacer avanzar “una restauración conservadora en América Latina”.

Asimismo, preguntado por la posibilidad de un segundo referendo en Bolivia para la reelección del presidente de su país, Evo Morales, García Linera respondió que tal hipótesis "constitucionalmente es posible, pero eso tendremos que debatirlo en los próximos años".

El Gobierno boliviano dijo en un comunicado hace días que el proceso de destitución presidencial contra Rousseff, conforme a una "farsa jurídica y política", pretende desestabilizar la democracia y desconocer la voluntad expresada en el voto popular.

El mandatario boliviano condenó la decisión del Congreso brasileño de alejar a Rousseff de su cargo, y tachó la medida de golpe congresal, así como un atentado contra la democracia tanto en Brasil como en la región.

Rousseff se vio obligada a dejar su cargo por un período de seis meses, tras conocerse la decisión del Senado de aprobar el inicio del juicio político en su contra. De ser declarada culpable, Rousseff será sustituida por su vicepresidente, Michel Temer, hasta el fin de su mandato en 2018.

La mandataria ha sido acusada por la oposición de “maniobras irregulares para maquillar” los resultados del Gobierno en 2014 y 2015. Sin embargo, ella ha cuestionado en diversas ocasiones la legalidad del juicio político en su contra e insiste en que el impeachment carece de toda base legal.

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