• Tailandia libera al futbolista bareiní tras 70 días de cautiverio
Publicada: martes, 12 de febrero de 2019 9:56
Actualizada: martes, 12 de febrero de 2019 10:37

Tailandia liberó al futbolista bareiní, Hakeem al-Araibi, detenido desde noviembre, luego de que el régimen de Baréin retirara la solicitud de extradición que pesaba sobre él por cargos políticos.

La pesadilla de Hakeem al-Araibi ha terminado. El futbolista, nacido en Baréin y con 25 años de edad, fue puesto en libertad por las autoridades tailandesas, que lo habían detenido en noviembre de 2018 a petición del Régimen de Al Jalifa, que había pedido su extradición para juzgarlo por vandalismo.

Su caso movilizó al mundo del fútbol y del deporte, cuyos máximos organismos como la FIFA y el Comité Olímpico Internacional (COI) intercedieron ante las autoridades tailandesas para lograr su libertad.

En 2012, Hakeem fue detenido en Bahréin con cargos de vandalismo por haber participado en la quema de una comisaría de la policía.

Sin embargo, los cargos fueron rechazados por él ya que en el momento de los hechos estaba disputando un partido de fútbol televisado a nivel nacional. Las autoridades hicieron caso omiso y lo arrestaron durante 45 días, en los que fue sometido a torturas y amenazas.

Ya liberado, se integró a su equipo de fútbol. Cuando viajaron a Catar, aprovechó la excursión para desertar y se refugió en Australia. Lo condenaron, en ausencia, a 10 años de cárcel. Los que cumple su hermano, un activista político.

La Interpol giró una orden de captura pedida por Bahréin acatada por la policía tailandesa, que aguardó a Hakeem en el aeropuerto de Bangkok a donde viajó con su esposa para pasar su luna de miel.

El 4 de febrero, el futbolista apareció en una corte tailandesa, esposado de los pies, desaliñado, vestido de rosa y flanqueado por dos oficiales impasibles; la fiscalía le concedió 60 días para armar su defensa legal, eso sí, aún tras las rejas y sin libertad condicional.

La monarquía bareiní ha sido implacable con la disidencia. Las protestas que surgieron en 2011 al calor de los levantamientos de Túnez y Egipto fueron sofocadas con mano de hierro por el monarca Hamad bin Isa Al Jalifa.

Desde entonces, miles de súbditos han sido encarcelados y afrontan un largo cautiverio ante el silencio occidental.

akm/mkh

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