• Un policía neozelandés hace guardia junto a la mezquita Al Noor en Christchurch, el 16 de marzo de 2019. (Fuente: AFP)
Publicada: sábado, 16 de marzo de 2019 10:32

El imam de una mezquita atacada en Nueva Zelanda asegura que los ataques islamófobos del viernes no afectarán la relación de los musulmanes con el país oceánico.

“Aún amamos este país”, ha dicho este sábado Ibrahim Abdul Halim, el imam de la mezquita de Linwood que fue escenario de un sangriento ataque terrorista junto a la mezquita Al Noor, ambas ubicadas en la ciudad de Christchurch (en la isla del Sur).

Los ataques, perpetrados a tiros por un extremista de ultraderecha de origen australiano, dejaron un saldo de al menos 49 personas muertas y casi medio centenar de heridos.

Entrevistado por la agencia francesa de noticias AFP, Halim ha subrayado que los extremistas “nunca, jamás, van a afectar nuestra confianza”.

El orador de la mezquita de Linwood ha recordado que las oraciones del viernes en la tarde transcurrían normalmente cuando se escucharon los primeros disparos efectuados por un hombre fuertemente armado.

“Todos se arrojaron al piso, algunas mujeres comenzaron a llorar, pero hubo personas que murieron inmediatamente”, ha contado.

Aún amamos este país (Nueva Zelanda)”, ha dicho Ibrahim Abdul Halim, el imam de la mezquita de Linwood que fue escenario de un sangriento ataque terrorista junto a la mezquita Al Noor, ambas ubicadas en la ciudad de Christchurch (en la isla del Sur).

 

A pesar de estos ataques islamófobos que conmocionaron a la comunidad islámica en Nueva Zelanda, Halim ha asegurado que los musulmanes neozelandeses aún se sienten seguros en esa nación del Pacífico y aman a sus compatriotas. “Mis hijos viven aquí. Somos felices”, ha apuntado.

El orador de la mezquita ha destacado que la mayoría de los neozelandeses “estuvo dispuesta de inmediato a ofrecer su apoyo a todos nosotros, a darnos plena solidaridad”.

Los mensajes de solidaridad con la comunidad musulmana y el pueblo neozelandés llegaron casi de todo el mundo.

Sin embargo, el comentario racista de Fraser Anning, senador australiano de extrema derecha, que culpaba a los inmigrantes musulmanes de los ataques terroristas en Nueva Zelanda suscitó irritación y condenas en el mundo entero.

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, tachó de “asquerosos” los comentarios islamófobos de Anning. El secretario de Interior británico, Sajid Javid, a su vez, acusó al senador de “avivar el extremismo”.

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