• Refugiados rohingyas cruzan el canal de Tombru, cerca de la frontera entre Myanmar y Bangladés, 6 de octubre de 217.
Publicada: martes, 20 de febrero de 2018 22:02
Actualizada: miércoles, 21 de febrero de 2018 5:11

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha advertido este martes de la grave situación de unos 5300 refugiados rohingyas atrapados desde finales de agosto de 2017 en la llamada ‘tierra de nadie’, ubicada entre Myanmar (Birmania) y Bangladés.

Según ha comunicado ACNUR, se estima que alrededor de 1300 familias de la minoría rohingya –aproximadamente 5300 personas— se encuentran actualmente en el área cerca del canal de Tombru, una pequeña franja de ‘tierra de nadie’ equivalente a 40 campos de fútbol cerca de la frontera entre Myanmar y Bangladés.

“Varios representantes de este grupo nos han contado que tienen miedo de volver a casa y quieren buscar seguridad en Bangladés”, ha comentado el portavoz de ACNUR, Andrej Mahecic, en una comparecencia en la sede del organismo en Ginebra (Suiza).

El organismo insiste al respecto en que “todo el mundo tiene derecho a solicitar asilo”, y aun mas a “volver a casa si consideran que es el momento adecuado y se dan las circunstancias”.

Y por ello Mahecic ha instado a las partes involucradas a proporcionar las garantías de “seguridad y protección” para el regreso de todos los refugiados rohingyas, en especial, de las 5300 personas atrapadas en Tombru, que huyeron de la violencia ejercida por los militares birmanos en su país.

Varios representantes de este grupo nos han contado que tienen miedo de volver a casa y quieren buscar seguridad en Bangladés”, ha dicho el portavoz de ACNUR, Andrej Mahecic, refiriéndose a la población rohingya.

 

El desastre humanitario en Myanmar se agravó el pasado 25 de agosto, cuando el Ejército intensificó los ataques contra la minoría rohingya. La ola de violencia ha provocado la huida de unos 700 000 musulmanes rohingyas a Bangladés para salvar la vida.

El Gobierno de Myanmar, acusado de genocidio y limpieza étnica contra esta minoría, tuvo que firmar a finales del año pasado un acuerdo con Bangladés —bajo la presión internacional— para facilitar el retorno de los refugiados al estado de Rajine, en el noroeste de Birmania.

Organizaciones de los derechos humanos exigen a Myanmar que garantice la seguridad de los refugiados que regresen a Rajine, pero con la actual campaña de terror y amenazas dirigida por el Gobierno birmano parece lejos de la realidad. 

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