• El rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud (dcha.), se reúne con el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter (izda.), en Yida (oeste de Arabia Saudí). 22 de julio de 2015.
Publicada: martes, 6 de octubre de 2015 9:17

El régimen saudí ha incrementado en millones de dólares su ya imponente gasto en relaciones públicas en Washington para obtener un trato favorable en los medios de comunicación occidentales.

“Sólo en septiembre, los documentos publicados sobre cabildeo extranjero muestran que el Gobierno saudí tiene tratos con la potencia de relaciones públicas Edelman y con el leviatán de las presiones políticas Podesta”, informó ayer lunes la página de filtraciones estadounidense The Intercept.

Sólo en septiembre, los documentos publicados sobre cabildeo extranjero muestran que el Gobierno saudí tiene tratos con la potencia de relaciones públicas Edelman y con el leviatán de las presiones políticas Podesta”, informa la página de filtraciones estadounidense The Intercept.

Edelman, explica la web, es la mayor agencia privada de relaciones públicas del mundo, y está especializada en procurar para sus clientes cobertura positiva en los grandes medios de comunicación.

El fundador de la compañía, Daniel Edelman, inició su carrera trabajando en la unidad de guerra psicológica del Ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, y se le considera una figura influyente en el desarrollo de los métodos de relaciones públicas y de manipulación sistemática de la opinión a escala industrial.

En la actualidad, la compañía es dirigida por su hijo, que se declara a sí mismo judío orgulloso de serlo y apoya decididamente la ocupación de Palestina por el régimen de Tel Aviv, revelaba la pagina conservadora Front Page Magazine —también sionista— ya en 2013, cuando parecen haberse iniciado los negocios saudíes con Edelman.

El gerente de la empresa de relaciones públicas Edelman, Richard Edelman (izda.), interacciona con una pantalla junto a su padre y fundador de la compañía, Daniel Edelman, en su sede de Nueva York (noreste de Estados Unidos). 

 

El Grupo Podesta, por su parte, fue fundado en 1988 por los hermanos italo greco estadounidenses John y Anthony Podesta, vinculados desde entonces a campañas políticas del Partido Demócrata. El primero preside actualmente la campaña oficial de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton para hacerse con la Presidencia de Estados Unidos en 2016.

La Fundación Clinton es, precisamente, beneficiaria de donaciones monetarias del Gobierno saudí, dentro del tipo de grandes transacciones de dinero por apoyo político por las que Clinton se ha hecho proverbial.

En marzo de este mismo año, Riad contrató ya los servicios de otras dos influyentes empresas de cabildeo: DLA Piper y Pillsbury Winthrop Shaw Pittman, según The Intercept, que detalla que la primera ocupa a un gran número de antiguos responsables políticos estadounidenses.

En el mismo mes, la embajada saudí en Washington llegó a acuerdos con dos compañías más que operan en el campo del análisis de grandes cantidades de datos de tipo político, Targeted Victory y Zignal Labs.

El nuevo incremento de la inversión en “maquillaje mediático” del reino wahabí llama la atención desde el momento en que la gran prensa occidental ya colabora en silenciar las brutalidades saudíes, ya sea sobre sus más de seis meses de bombardeos en Yemen o con la ocultación de las dimensiones y responsabilidades en la tragedia ocurrida en el último Hach.

Más atención mediática y política atrae la intención de Riad de decapitar y crucificar al joven Ali Mohamad al-Nimr a causa de su participación en protestas antigubernamentales en 2012, cuando tenía 17 años.

Al-Nimr es hijo del prestigioso clérigo musulmán chií Sheij Nimr Baqer al-Nimr, también condenado a muerte bajo cargos de perturbación de la seguridad del reino wahabí con sus prédicas y por su defensa de los derechos de los presos políticos de Riad.

El 22 de septiembre, un grupo de expertos independientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reclamó al régimen Al Saud que ponga fin a la ejecución de condenas a muerte de menores de edad (en el momento de los hechos imputados).

mla/rha/mrk

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