• La gente participa en una protesta convocada por Amnistía Internacional frente a la embajada saudí en Viena (Austria). (Foto: EPA)
Publicada: jueves, 29 de octubre de 2020 16:53

Amnistía Internacional alerta que la carrera de Fórmula 1 (F1) sirve como una tapadera a la práctica de los abusos de los derechos humanos en Arabia Saudí.

Conforme informó el miércoles la agencia británica de noticias Reuters, citando a fuentes familiarizadas con el asunto, Arabia Saudí podría organizar en 2021 una carrera de F1 por primera vez en la historia del reino, según un calendario provisional de 23 eventos enviado este lunes a las escuderías en el que figura una prueba en circuito callejero en la ciudad saudí de Yeda.

De hecho, la F1 ha venido estrechando vínculos con Riad a través del gigante petrolero saudí Aramco, uno de sus principales socios comerciales.

En reacción, Amnistía Internacional, que reiteradamente ha denunciado las violaciones de los derechos humanos en Arabia Saudí, ha alzado la voz de alerta contra los hechos que intenten tapar las violaciones perpetradas por las autoridades saudíes.

 

“La Fórmula 1 debería darse cuenta de que un Gran Premio de Arabia Saudí en 2021 formaría parte de los esfuerzos en curso para lavar el historial de derechos humanos del país”, dijo el miércoles Felix Jakens, jefe de campañas del organismo en el Reino Unido.

Jakens indicó que las autoridades saudíes “ven en el deporte de élite un medio para relanzar su manchada reputación”. Subrayó, al respecto, la detención y las prácticas de tortura contra los activistas en el país.

Por otra parte, instó a todos los pilotos, propietarios y equipos de F1 a “considerar la posibilidad de hablar sobre la situación de los derechos humanos” en Arabia Saudí, si la carrera sigue adelante.

A principios de este año, AI advirtió contra el intento del Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudí de hacerse con el 80 por ciento del club británico Newcastle. La adquisición finalmente fracasó.

La monarquía saudí enfrenta serios cuestionamientos por su historial de larga data de violaciones de derechos humanos, como la relación del príncipe heredero, Muhamad bin Salman, con el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi, la muerte de miles de civiles en Yemen, las ejecuciones masivas y represión de activistas.

Tras las críticas internacionales ante tan deplorable historial, Riad no logró, a mediados de octubre, conseguir un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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