• Detrás de la Razón - La muerte de Europa, ante Estados Unidos y Rusia

Hace unos años, el político y escritor británico Anthony Wedgwood Benn decía que en lo que se convirtió la UE, fue en un símbolo de injusticia y de algo no democrático.

Que el principio de la Unión Europea (UE) de armonía se había perdido en el camino. Explicaba que poco a poco los Gobiernos de los países europeos sucumbieron ante los poderes, compañías y capitales supranacionales, poderes externos que cada vez más dictaban a los Gobiernos, qué se tenía que hacer, qué no hacer, qué comprar y qué pagar, callando cada vez más la decisión y la voz del pueblo.

De nada servían las elecciones si el gobernante tenía que acabar haciendo lo que el poder económico internacional decía, el cual lo atrapaba en un callejón sin salida ya que de no hacerlo metería en problemas a su propio pueblo.

Anthony Wedgwood Benn, conocido como Tony Benn, dijo que había que hacer algo porque no quería que ser un europeo que quedara a merced de ese imperio sin voz precisa pero con cuerpo de monedas.

Así, con ese tipo de sentimientos, quizá desde la crisis del 2009 el antieuropeísmo comenzó a crecer, hasta llegar a lo que hoy todos sabemos: el "exit". Puerta por la que muchos se quieren salir. Una de esas líderes que quiere ver sepultada a la Unión es Marine Le Pen, quien tiene muchas posibilidades de ser la presidenta de Francia en las elecciones que están a unas semanas de suceder.

Un Gobierno con Le Pen representaría el asesinato de la UE, de su política, de sus reglas, de su Parlamento y ejecución desde Bruselas, y de su moneda, el Euro.

"Estamos a merced de una moneda adaptada a Alemania y no a nuestra economía. El euro es principalmente un cuchillo clavado en nuestras costillas para hacernos ir a donde otros quieren que vayamos", asegura la candidata de ultraderecha. Promete que si llega al poder, regresa la moneda francesa y saca a su país de lo que para ella es ese "maldito" matrimonio del que el Reino Unido se está escapando totalmente para el próximo año.

Le Pen es parte de esta ideología que se está extendiendo por el mundo, una especie de nacionalismo internacional que rechaza la migración y adora los muros, aunque sean virtuales: "No queremos que Francia esté abierta a todos los flujos comerciales y humanos, sin protección y fronteras".

¿Qué pasará? Nadie lo sabe, pero los hechos siempre son importantes, hasta este momento la UE con el Reino Unido todavía incluido porque las "antinupcias" aun no concluyen, es la segunda economía más poderosa del mundo.

Con 17 billones de euros deja abajo a China y solo es superada por Estados Unidos por un billón más. Una UE desintegrada cambiaría el esquema financiero y comercial del mundo, porque los negocios ya no estarían atados a una comunidad sino a un interés común nacional local, -eso es lo que creen los proexit.

Quedarían solos China y Estados Unidos como las súper potencias económicas, con un grupo de países sin unión que dicen que solos en sus decisiones están mejor. Mejores salarios, mejores empleos y mejor seguridad social.

Regresar al orden a Francia es lo que quiere Le Pen, que si lo hace, no es solo Francia, sino reconfigura el planeta, al sacar a Francia de la Unión, quedaría solo Alemania liderando economías mucho más pequeñas. Y lo más probable es que cada quien agarre para su casa (agarre rumbo), y se desintegre.

Europa, la geográfica, debe ser un grupo de "Estados independientes al servicio de sus pueblos", sentencia Le Pen, como oda fúnebre a la Unión.

¿Qué realmente esconde el proteccionismo, la independencia y el nacionalismo? ¿Es un movimiento de la propia naturaleza humana, es provocado, es inducido? ¿En realidad, es para frenar la globalización o proteger la ideología?

Preparémonos porque las elecciones son este 23 de abril. Y cierro con esto: Si gana Le Pen "sería un desastre total", aseguró el embajador de Francia en EE.UU., Gérard Araud, al periódico Washington Post.

En Detrás de la Razón, preguntamos. Apoyamos la idea de justicia en cada quien y cuestionamos todo. Los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los Gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México a las 12 y Colombia, una de la tarde.

Por: Roberto de la Madrid.

xsh/nii/

martes, 11 de abril de 2017 19:55
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