• Detrás de la Razón - En la vóragine de la guerra de Corea de Norte y Estados Unidos

El mundo sigue en vilo, Corea del Norte y EE.UU. se rehúsan a dar el brazo a torcer.

La espiral de tensiones escala y el discurso entre ambos líderes es tan virulento que ya no sorprenden los insultos que se lanzan. Más de nueve meses de una crisis que va tomando los matices de una guerra.

Al parece, el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el mandatario estadounidense, Donald Trump, están midiendo fuerzas entre dimes y diretes, que han llegado a hastiar no solo por la gravedad de lo que conllevaría, sino porque tanta tensión termina cansando.

"Perro ladrador" es uno de los apodos que le ha puesto Kim Jong-un a Trump, este, a su vez, le ha llamado el "hombre misil", algo que deja mucho que desear de los dos líderes y hace que surja la pregunta, ¿cómo se podrá calmar esta ola de egos, furia y misiles en la que todos de una u otra forma estamos involucrados?

Lunes por la mañana, Nueva York (EE.UU.) en las puertas de un hotel de esa ciudad, el ministro de Exteriores norcoreano, Ri Yong-ho, ante el bullicio de los periodistas ávidos de hallar pistas de lo que podría desencadenar una guerra como nunca antes vista dice: “El mundo entero debería recordar claramente que fue EE.UU. el primero en declarar la guerra a nuestro país. Y desde que EE.UU. nos ha declarado la guerra tenemos derecho a tomar medidas como derribar a bombarderos estratégicos estadounidenses incluso si no están dentro de las fronteras aéreas de nuestro país”. El titular hacía alusión al discurso de Trump en el 72° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU).

El factor que agudizó la situación: los bombarderos y cazas estadounidenses que surcaron el sábado el espacio aéreo cerca de las costas de Corea de Norte en una muestra de músculo militar o ¿imprudencia?

“Esta misión es una demostración de la determinación de EE.UU. y un mensaje claro de que el presidente (Donald Trump) tiene muchas opciones militares para derrotar cualquier amenaza”, afirmó la portavoz del Departamento de Defensa de EE.UU. (Pentágono), Dana W. White, en un comunicado.

Más tarde, la Administración de Trump a través de Sarah Huckabee, secretaria de prensa de la Casa Blanca, explicaba "No hemos declarado la guerra a Corea del Norte y francamente la sugerencia es absurda". En cuanto a declaraciones norcoreanas de que podrían derribar aviones estadounidenses, señaló: “Nunca es conveniente que un país derribe un avión de otro país en espacio aéreo internacional”.

El Pentágono fue más contundente dijo que “daría opciones militares al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para tratar con Corea del Norte, si esta continúa con sus provocaciones”.

A última hora del martes, James Mattis, secretario de Defensa de EE.UU., realizó declaraciones que sorprendieron. Dijo que su país quiere una solución diplomática para la situación de tensión con Corea del Norte y hace esfuerzos para mantener el litigio en la arena diplomática “tanto como sea posible”.
“Mantenemos nuestra capacidad de disuadir las amenazas más peligrosas de Corea del Norte, pero también respaldamos a nuestros diplomáticos de forma que esto se mantenga tanto como sea posible en la arena diplomática”, manifestó Mattis durante una conferencia de prensa en Nueva Delhi, capital de La India.

Por su parte, la ministra de Exteriores surcoreana, Kang Kyung-wha, en un discurso en Washington trataba la escalada de tensión. “Es imprescindible que nosotros, Corea y Estados Unidos, juntos, manejemos la situación (...) para evitar una mayor escalada de las tensiones o cualquier tipo de choques militares accidentales que pueden salirse rápidamente de control”, apuntó.

El embajador chino ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Liu Jieyi, intentó hacer un llamamiento a la tranquilidad que no hizo sino subir la temperatura: “Queremos que esto se calme. Se está volviendo demasiado peligroso y no le interesa a nadie. Esperamos que ambos vean que no hay otro camino que las negociaciones; la alternativa es el desastre”, argumentó.

Corea del Norte no se quedó atrás y ha movilizado fuerzas militares en su costa oriental, según fuentes de la inteligencia surcoreana. Pyongyang ha enviado aviones de combate a la zona y reforzado sus defensas después que bombarderos estadounidenses sobrevolaran la zona.

Antes, el jueves, el presidente estadounidense anunció nuevas sanciones económicas contra Corea del Norte, que incluyen la prohibición de visitar EE.UU. por 180 días a barcos y aviones que hayan estado previamente en Corea del Norte. Este veto también se aplicará a barcos que hayan comerciado con otros buques que hayan visitado Corea del Norte en los 180 días previos.

El objetivo, apuntan analistas, es estrangular la economía norcoreana a fin de que Kim deje sus ambiciones nucleares y balísticas y se siente a la mesa de diálogo.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) aprobó por unanimidad dos paquetes de sanciones económicas cada vez más severas, el 5 de agosto y el 11 de septiembre, para obligar a Pyongyang a reiniciar las negociaciones sobre su programa militar con las principales potencias, suspendidas desde 2009.

“Es hora de que Corea del Norte se dé cuenta de que la desnuclearización es su único futuro aceptable”, afirmó Trump ante la AGNU. “No tenemos otra opción que destruir a Corea del Norte” si Pyongyang continúa amenazando a Estados Unidos y a sus aliados, aseguró.

El mandatario estadounidense insistió en que las pruebas nucleares y de misiles balísticos de Corea del Norte, “un régimen depravado”, amenazan al mundo entero, y pidió la unidad del Consejo de Seguridad para aislar al régimen de Kim. “Rocket Man (el hombre cohete) está en un misión suicida para él y para su régimen”, dijo.

“Trump trató de insultar a la dignidad suprema de mi país llamándolo 'rocketman', pero al hacerlo cometió un error irreversible haciendo aún más inevitable la visita de nuestros cohetes al territorio entero de Estados Unidos”, afirmó el ministro norcoreano de Exteriores, Ri Yong-ho.

También, informó de que Corea del Norte está en la “fase final” para completar el desarrollo de su arsenal nuclear, a la vez que aseguró que solo usaría armas atómicas como “última opción”. El diplomático de Pyongyang también descartó usar o amenazar con armas nucleares a los países que no participen en los ejercicios militares estadounidenses.

No obstante, el jueves en su paso por los medios de comunicación estadounidenses ya declaraba que Corea del Norte podría realizar la prueba más poderosa de un bomba de hidrógeno en el Pacífico. “Podría ser la detonación más poderosa de una bomba H en el Pacífico”, dijo.

Tanta amenaza y ensayo tendrán consecuencias, la vía diplomática y acercamientos no han tenido resultados, el viento de esperanza que trajo la llegada de Moon Jae-in a la Presidencia de Corea del Sur por los lazos de parte de padre que le unen a Corea del Norte parece que se disipa.

El presidente ruso, Vladimir Putin, aconsejó no arrinconar a Corea del Norte, pero en los ojos del mundo Kim es un niñato jugando con misiles. La respuesta: se ha probado de todo desde amenazar a China, su aliada eterna, pasando por sanciones, reuniones hasta exhortaciones. Pero, lo que hay es esto: EE.UU. sigue realizando maniobras conjuntas con Corea del Sur en la península coreana, y Pyongyang continúa sus pruebas de misiles.

Por: Cristina Leiva

xsh/nii/

miércoles, 27 de septiembre de 2017 0:42
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