• Detrás de la Razón - Donald Trump día 3, Estados Unidos: aquí se hace lo que yo digo

En un gesto de autoritarismo y con perfil dictatorial, porque no se puede ser más preciso, ni más justo, ni más imparcial, fue la primera aparición de Donald Trump.

Su vocero en la Casa Blanca es el secretario de Prensa, Sean Spicer, que envió a regañar a la prensa. El señor Spice, salió al salón de medios, y lo primero que hizo fue llamarle mentirosos a todos, a la prensa, a los periódicos y a los medios de comunicación.

La tunda fue a manera de una hombría poco dudosa (como si se tratara de un niño que reclama tener más dulces y cochecitos que otro), y así el vocero dijo que su patrón, Trump, había tenido más público que nadie más en la historia de este planeta, y que toda la evidencia que se ha publicado en los medios de comunicación, o sea las fotos de la ceremonia de asunción de Trump en comparativa con otros presidentes y que evidencia la falta de apoyo a Trump, es mentira.

El vocero acabó de hablar y se echó a correr, porque ni presentó evidencia, ni contestó pregunta alguna, y dejó claro que Trump detesta la crítica, detesta a la prensa y ahora, sobre todo y más que todo, la verdad.

Trump siguió insistiendo, en Twitter se proclamó el campeón del rating arguyendo que ha sido el presidente más visto con 31 millones de televidentes, aunque la prestigiada empresa Nielsen asegure lo contrario, que se quedó 7 millones abajo de la inauguración presidencial de Barack Obama.

Trump y su equipo están prácticamente contra la prensa y que lucharán contra la prensa: "Hay una obsesión entre los periodistas por deslegitimar a este presidente y no lo vamos a permitir", afirmó Reince Priebus, jefe de Gabinete de la Casa Blanca.

Priebus, al ser cuestionado por la propia Fox News quien siempre ha apoyado a Trump, evadió los datos y la evidencia de la multitud que aplaudió al presidente en el acto inaugural diciendo que "el punto no es el tamaño de la multitud.

El punto es el ataque y el intento por deslegitimar al presidente." Para cerrar con broche de oro, en su visita a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, en inglés), Trump dijo que los periodistas se encontraban "entre los seres humanos más deshonestos de la Tierra". Esto sin recordar cómo humilló a un representante de CNN hace unas semanas en una conferencia de prensa.

Pero el hecho es que las fotografías comparativas muestran la realidad, Trump tuvo menos asistencia, y como decía uno de sus súbditos, lo que importa no es el número de asistentes, y yo aclaro, sí, aquí lo que importa no es el número de asistentes, lo que importa es que un ser humano se atreva a mentir ante una verdad evidente y clara, se atreva a mentir sin dar pruebas de su dicho, y se atreva a mentir, no ante uno o dos personas, sino ante miles de medios de comunicación, y que ese ser humano además sea el presidente de un país.

La pregunta es: si ante una evidencia clara, el presidente se da el lujo de negar y mentir ¿qué pasará entonces ante una realidad compleja que involucre secretos de Estado, guerras y datos clasificados al que sólo la élite tenga acceso?

¿Qué pasará con la justicia si el presidente está acostumbrado a creer y a dictar lo que es verdad? ¿Qué pasará con la libertad de expresión si se atreve a regañarlos y a insultarlos de mentirosos? ¿Qué le pasará a la autocrítica y a la crítica que es necesaria para un buen desempeño del Gobierno? ¿Será cinismo, exceso de autoestima, o el nacimiento de un dictador?

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres y Madrid, siete de la tarde, México a las 12 y Colombia, una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid

smd/ncl/hnb

lunes, 23 de enero de 2017 22:55
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