• Manifestantes tunecinos portan pancartas contra el arribo de una delegación estadounidense a Túnez, 5 de septiembre de 2021. (Foto:Arabi21)
Publicada: domingo, 5 de septiembre de 2021 10:57

A raíz de la visita de una delegación de EE.UU. a Túnez, activistas critican a la Administración norteamericana por inmiscuirse en asuntos internos del país árabe.

Una delegación del Congreso de Estados Unidos, encabezada por los senadores Chris Murphy y Jon Ossoff, llevó a cabo el sábado una reunión con el presidente tunecino, Kais Said, en el Palacio de Carthage.

Miles de simpatizantes del Partido de los Trabajadores se manifestaron en el centro de Túnez, portando pancartas con frases como “Soberanía nacional, no tutela extranjera”, “La delegación estadounidense no es bienvenida” y más. En el evento también participó el secretario general del referido partido, Hamma al-Hammami.

En esta misma línea, Al-Hammami manifestó su oposición a la interferencia extranjera, especialmente la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos del aludido país africano.

En nuestra opinión, la visita de la delegación estadounidense a Túnez tiene como objetivo influir en las decisiones tunecinas y conducir a la normalización de las relaciones con el régimen sionista, puesto que, la delegación había viajado a Palestina ocupada hace unos días y de allí a El Líbano y Grecia”, dijo el secretario general del partido izquierdista tunecino.

 

Conforme a las declaraciones de Al-Hammami, la responsabilidad de los acontecimientos en Túnez recae sobre su presidente y los demás partidos que han sumido al país en la actual crisis política.

Cabe mencionar, el influyente partido de Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT), que desempeña un papel clave en la escena política de Túnez, y otros más boicotearon la reunión con la delegación de Estados Unidos.

El 25 de julio, Said anunció la suspensión de las actividades del Parlamento y la destitución del primer ministro tunecino, Hichem Mechichi, arguyendo que el objetivo de estas medidas era garantizar el regreso a un funcionamiento regular del poder público “lo antes posible”. La oposición consideró la medida como un “golpe de Estado” al que el pueblo debería oponerse en las calles.

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