La Comisión Islámica de Derechos Humanos (IHRC, en inglés), una organización independiente que milita desde hace dos décadas para que se respete a los ciudadanos que profesan el Islam, ha desvelado este miércoles los datos de un estudio realizado entre 1782 musulmanes británicos.
Las medidas del Gobierno, en particular las relacionadas con la seguridad, han tenido realmente un impacto para silenciar a los musulmanes, no desde el punto de vista de hablar sobre asuntos políticos, sino a la hora de denunciar el odio", ha lamentado Arzu Merali.
Los resultados muestran que el 60 % de los encuestados considera que los políticos del país no se preocupan por su comunidad; un 56 % admite haber sido víctima de abusos verbales y un 18 % dice haber sufrido agresiones físicas por el hecho de profesar el Islam.
Ante estos datos, el Ministerio británico del Interior ha recalcado que está comprometido a combatir el "odio contra los musulmanes".
De los interpelados en el informe de la IHRC, un 59 % considera que las prácticas políticas actuales han tenido un "impacto negativo" en sus vidas.
En la actual encuesta, más de la mitad, un 58 %, indica que ha sido tratado con recelo por la sociedad, mientras que un 93 % dice haber visto estereotipos negativos de los musulmanes en los medios de comunicación.
Su autora, Arzu Merali, ha señalado a la cadena británica BBC que en el entorno actual "los musulmanes sienten que son sospechosos".
"Las medidas del Gobierno, en particular las relacionadas con la seguridad, han tenido realmente un impacto para silenciar a los musulmanes, no desde el punto de vista de hablar sobre asuntos políticos, sino a la hora de denunciar el odio", lamenta.
La mayoría de musulmanes de diferentes entornos sociales ha experimentado alguna forma de prejuicio: un 40 % señala que ha sufrido discriminación en el trabajo y un 36 % confiesa haber sido víctima de este mismo trato en la educación.
El pasado mes, el primer ministro, David Cameron, anunció que los delitos por islamofobia serán registrados en una categoría especial por las fuerzas del orden en Inglaterra y Gales, lo que ayudará a entender el alcance del sentimiento de hostilidad hacia esta población.
No obstante, la IHRC esgrime que es necesario hacer más para combatir el odio a los musulmanes y opina que es necesario "un cambio cultural".
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