El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) aseguró el jueves que ambas partes llegaron a un acuerdo para evacuar a las mujeres y los menores de edad de las aldeas de Kafarya y Al-Fuah, en la provincia noroccidental de Idlib, a cambio de que los grupos extremistas se retiren de Al-Zabadani, cerca de Damasco, y se establezcan en Idlib.
Ambas partes llegaron a un acuerdo para evacuar a las mujeres y los menores de edad de las aldeas de Kafarya y Al-Fuah, en la provincia noroccidental de Idlib, a cambio de que los grupos extremistas se retiren de Al-Zabadani, cerca de Damasco, y se establezcan en Idlib, aseguró el opositor OSDH.
También el OSDH indicó que las fuerzas sirias y libanesas pactaron con el grupo terrorista de Ahrar al-Shama, apoyado por otras bandas armadas, un alto el fuego en esas zonas durante los próximos seis meses.
Informó asimismo que las dos partes se comprometieron a cesar por completo todas las operaciones militares y disparos desde el interior de las zonas del alto el fuego hacia el exterior y viceversa.
Según afirmó la onegé, el pacto ha sido auspiciado por Turquía e Irán, que apoyan a los grupos armados y el Gobierno sirio, respectivamente, mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo ha supervisado.
Al-Fuah y Kefraya son dos pueblos chiíes ubicados en Idlib, provincia que está controlada casi en su totalidad por el Frente Al-Nusra, rama local de Al-Qaeda, y otras facciones.
Por su parte, Al-Zabadani, localizada cerca de la frontera con El Líbano, desde comienzos de julio, es escenario de una ofensiva conjunta de las fuerzas sirias y combatientes de Hezbolá que quieren expulsar de allí a los terroristas.

Las partes llevan negociando desde hace meses para poner fin a las hostilidades en estas zonas, donde en el pasado se acordaron varias treguas.
Desde el inicio de la crisis, en marzo de 2011, el Ejército sirio lleva a cabo una lucha sin cuartel contra varios grupos armados que, apoyados por ciertos países regionales y occidentales, entre ellos Arabia Saudí, Turquía y EE.UU., buscan derrocar el Gobierno del presidente Bashar al-Asad.
La violencia en Siria ha causado la muerte de más de 240.000 personas, además de dejar más de 11 millones de desplazados.
La búsqueda de una solución para poner fin a la crisis se ha visto empañada por las divisiones intestinas en la misma Siria, e, incluso, de sus patrocinadores internacionales. Mientras tanto, los países occidentales siguen respaldando a los grupos terroristas que atentan contra Damasco.
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