• Daños causados a un autobús usado en la evacuación de civiles en Alepo, 16 de abril de 2017.
Publicada: lunes, 17 de abril de 2017 5:14
Actualizada: martes, 18 de abril de 2017 2:35

El Gobierno sirio condena el brutal atentado terrorista contra un convoy de civiles que provocó más de un centenar de muertos, entre ellos, 68 niños.

El Gobierno de Damasco condenó el domingo el atentado perpetrado el sábado por un kamikaze que, haciendo estallar un vehículo cargado de explosivos contra los autobuses que transportaban civiles rumbo a la ciudad de Alepo (noroeste de Siria), causó la muerte de más de 120 personas, incluidos al menos 68 niños.

Además, la Cancillería siria, en dos misivas, exigió al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), que condenen el atentado terrorista en el distrito de Al-Rashidin. Insiste en que el blanco del ataque eran claramente los civiles evacuados de las localidades de Al-Fua y Kefraya y que quienes lo planearon buscaban causar el mayor número de víctimas posibles. Dicho atentado, según las misivas, es una clara señal de la debilidad de los terroristas que, al perder en el campo de batalla, se vengan de los civiles.

Este cobarde ataque es una respuesta de los terroristas y sus maestros a los éxitos del Ejército sirio y sus aliados ante el Frente Al-Nusra —actualmente llamado Frente Fath al-Sham— y EIIL (Daesh, en árabe), así como sus entidades afiliadas", se lee en una de las cartas enviadas por el Gobierno sirio a la ONU.

"Este cobarde ataque es una respuesta de los terroristas y sus maestros a los éxitos del Ejército sirio y sus aliados ante el Frente Al-Nusra —actualmente llamado Frente Fath al-Sham— y EIIL (Daesh, en árabe), así como sus entidades afiliadas", se lee en una de las cartas.

 

Además, advierte el Gobierno sirio, el atentado también es parte de los esfuerzos de los grupos terroristas para hacer fracasar el acuerdo de las cuatro ciudades, donde se contempla la evacuación de las localidades de Al-Fua y Kefraya en Idlib (noroeste) y Madaya y Al-Zabadani en Damasco (suroeste).

Por esta misma razón, Siria urge a la comunidad internacional a unir esfuerzos y cooperar en la lucha antiterrorista que lidera Damasco para poner fin a esta lacra en suelo sirio y devolver la estabilidad y seguridad al país.

El atentado del sábado también violó un alto el fuego establecido por el Gobierno y la oposición en las cuatro áreas citadas en el acuerdo de evacuación, y que implica el mayor intercambio de población de este tipo desde el inicio de la crisis en Siria en 2011.

Se espera que al menos 16 000 personas abandonen Al-Fua y Kefraya a cambio de permitir la salida de los opositores armados y de sus familias de Madaya y Al-Zabadani. Según las estimaciones, al final del proceso, un total de 30 000 personas serán evacuadas.

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