• Un desayuno continental mezcla alimentos con buena y mala prensa de todos los tiempos.
Publicada: lunes, 17 de julio de 2017 9:35
Actualizada: lunes, 17 de julio de 2017 15:53

La valoración del zumo, el café o los huevos ha variado radicalmente en los últimos años. ¿Cómo se explican estos cambios?

Lejos de ser una ciencia exacta, cada dos por tres aparece un nuevo estudio que contradice a alguno anterior y parece hacer saltar por los aires muchos paradigmas sobre las dietas saludables. Entonces, ¿en qué quedamos? Las ideas que tienen los expertos acerca de alimentos tan comunes como el zumo, el café o los huevos han cambiado radicalmente para bien o para mal en los últimos años.

Los nutricionistas le han declarado la guerra a la fruta exprimida, incluso si la preparamos en casa. "El zumo no es fruta", proclama en declaraciones hechas este lunes a EL ESPAÑOL Juan Revenga, dietista-nutricionista y biólogo de la Universidad de Navarra, además de reconocido divulgador científico. "Si exprimimos tres naranjas, tenemos más azúcar que en una Coca-Cola. Y encima lo bebemos con indulgencia, pero ese jugo nunca puede sustituir a una fruta".

Por cierto, la leche y los productos lácteos en general tenían "una imagen maravillosa en los 80", destaca Revenga, para luchar contra la osteoporosis. Sin embargo, hoy en día no se considera imprescindible, sobre todo porque hay alimentos que pueden aportar tanto calcio o más, desde las sardinas a los garbanzos o la berza.

Si exprimimos tres naranjas, tenemos más azúcar que en una Coca-Cola. Y encima lo bebemos con indulgencia, pero ese jugo nunca puede sustituir a una fruta", dice Juan Revenga, dietista-nutricionista y biólogo.

 

El caso del huevo es uno de los más llamativos. Demonizado durante mucho tiempo por sus elevados niveles de colesterol, ahora sabemos que no influye en el riesgo de sufrir enfermedades del corazón. "El colesterol de un alimento tiene muy poco impacto en los niveles de colesterol de nuestra sangre e incluso está por ver qué relación tiene lo segundo con el riesgo cardiovascular", apunta Revenga.

En relación a las grasas, el alimento cuya reputación sufrió un giro de 180 grados fue el pescado azul. "Hace muchos años no se recomendaba por su alto contenido en grasas, las sardinas y los boquerones eran comida de clases bajas hasta que se descubrieron los ácidos grasos omega-3, que tienen un efecto protector. Y así pasaron a formar parte, precisamente, de las dietas para prevenir eventos cardiovasculares", comenta la experta.

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