• Hallan un gen que explica por qué nos cuesta irnos a la cama.

Investigadores hallan una mutación en un gen llamado CRY1, que altera el reloj circadiano de las personas e impone una conducta rítmica de dormir y despertarse.

Según ha publicado recientemente la revista Cell, el nuevo hallazgo de los investigadores de la Universidad Rockefeller de Nueva York ( Estados Unidos), evidencia que las personas que portan esta mutación en el gen CRY1 experimentan un retraso en el sueño de 2,5 horas en comparación con quienes no la poseen.

Los portadores de la mutación tienen días más largos de lo que el planeta les da, por lo que esencialmente están jugando a ponerse al día durante toda su vida, según afirma la investigadora Alina Patke.

Patke explica que no sólo se trata de cualquier persona con una adicción a los móviles que lucha por quedarse dormido por la noche. Los noctámbulos son las personas que, incluso en ausencia de 'smartphones' y de cualquier luz eléctrica, caerán dormidos tarde y también se despertarán tarde.

Además, los noctámbulos que luchan por dormir lo suficiente suelen ser diagnosticados con el síndrome de la fase de sueño retrasado, y los investigadores estiman que alrededor del 10 % de la población mundial se ve afectada por esta condición.

El síndrome de la fase del sueño retrasada es una condición que describe a muchos de los noctámbulos. Se trata de un trastorno en el ritmo circadiano del sueño que afecta el tipo de sueño, el ritmo de la temperatura del cuerpo, el nivel de atención del individuo, el ritmo hormonal y otros ritmos biológicos cotidianos.

Las personas que padecen este síndrome duermen de manera muy liviana las primeras horas del sueño y muy profundamente las últimas horas, además, normalmente los estímulos sonoros producidos por despertadores no logran cumplir su objetivo.

 

La variante genética que puede explicar estos comportamientos es una mutación del gen CRY1, uno conocido por desempeñar un papel en el reloj circadiano. Según Michael Young, de la Universidad Rockerfeller, él y su equipo descubrieron la mutación en una persona diagnosticada con el síndrome de la fase de sueño retrasado.

El equipo encontró que cinco de los familiares de esta persona también tenían esta mutación, todos tenían un historial de problemas de sueño. Luego estudiaron a seis familias cuyos miembros incluyeron 39 portadores de la variante CRY1. Los períodos de sueño de aquellos con la mutación se cambiaron de 2 a 4 horas, y algunos se habían roto con patrones irregulares de sueño.

La mutación parece ralentizar el reloj biológico interno del cuerpo, haciendo que la gente tenga un ciclo circadiano más largo y que los haga permanecer despiertos después. El equipo ha calculado que la variante puede estar presente en hasta 1 de cada 75 personas en algunas poblaciones.

Sin embargo, aquellos que tienen un ciclo circadiano más largo no necesitan desesperarse. Young dice que muchas personas con síndrome de la fase del sueño retrasada son capaces de controlar sus ciclos al adherirse a horarios estrictos.

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Publicada: lunes, 17 de abril de 2017 14:09
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