• El portavoz de la Presidencia de la Federación Rusa, Dmitri Peskov.
Publicada: jueves, 15 de octubre de 2020 15:00

Moscú advierte que las sanciones de la UE en su contra por el caso Navalni “dañan” las relaciones con Rusia y anuncia una respuesta acorde a los intereses rusos.

Las sanciones de la Unión Europea (UE) a varios responsables rusos, entre ellos colaboradores cercanos al presidente ruso, Vladímir Putin, en reacción al supuesto envenenamiento del líder opositor Alexéi Navalni, “dañan” las relaciones entre Bruselas y Moscú, ha declarado este jueves el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Lamentamos este paso hostil deliberado respecto a Rusia, esta decisión del Consejo Europeo (CE) daña las relaciones con nuestro país”, ha señalado Peskov, anunciando al mismo tiempo que la respuesta de Moscú “será conforme a los intereses de Rusia”.

Tras dejar claro que Moscú analizará la situación y actuará de acuerdo con sus propios intereses, el portavoz presidencial ruso ha subrayado que “el lado triste de este tema es que no se puede ver ninguna lógica en una decisión como esa” y ha agregado que “estas son probablemente las circunstancias agravantes de la decisión tomada por” las altas esferas de las instituciones europeas.

Sus declaraciones se produjeron luego de que este mismo jueves el bloque comunitario haya formalizado una serie de medidas restrictivas contra seis personas y una entidad de la Federación Rusa por su presunta implicación en el caso Navalni, siendo este un destacado opositor ruso que, según varios países europeos, fue objeto de un ataque con sustancias tóxicas durante un vuelo doméstico realizado dentro de las fronteras rusas el pasado 20 de agosto.

 

Días después, las autoridades rusas permitieron el traslado de Navalni a Alemania para que fuera ingresado en el hospital universitario de la Charité, en Berlín (capital de Alemania), donde pudiera recibir un tratamiento que le curara de su supuesto envenenamiento. El paciente permaneció 32 días, hasta que fue dado de alta el 22 de septiembre.

En todo este tiempo, Berlín no escatimó esfuerzos en buscar algún vínculo que relacionara el incidente de Navalni con el Kremlin, argumentando que la sustancia venenosa, a la que supuestamente muy pocas personas tienen acceso, estaba “en posesión” de las autoridades rusas. 

Desde entonces, Alemania y otros países europeos, vienen sosteniendo que las conclusiones alcanzadas por sus especialistas militares apuntan a que Navalni habría sido envenenado con el gas nervioso Novichok durante el referido vuelo.

Rusia, desde el principio, ha rechazado cualquier implicación en el supuesto ataque con sustancias tóxicas a Navalni y ha pedido a Alemania que presentara pruebas de sus señalamientos.

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