• El presidente de Rusia, Vladimir Putin, se dirige a los miembros del Consejo de la Federación Rusa en el Kremlin, Moscú, 23 de septiembre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: domingo, 27 de septiembre de 2020 18:12

El presidente ruso llama a impedir una “mayor escalada” de tensiones en la zona en conflicto de Nagorno Karabaj entre militares de Armenia y Azerbaiyán.

“Se señaló que ahora es importante realizar todos los esfuerzos necesarios para evitar una mayor escalada del enfrentamiento y, lo más importante, es necesario detener las acciones militares”, ha apuntado este domingo Vladimir Putin durante una conversación telefónica mantenida con el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián.

En esta charla, realizada a raíz de la reciente escalada entre este país y Azerbaiyán en la disputada región de Nagorno Karabaj, Putin ha expresado “una seria preocupación por la reanudación de combates a gran escala” en esta zona.

Estas nuevas tiranteces entre Armenia y Azerbaiyán en la mencionada región se han reanudado esta misma jornada con enfrentamientos armados entre las fuerzas de ambos países.

 

Tanto el premier armenio como Arayik Harutyunyan, presidente de la República de Nagorno Karabaj, han declarado el estado de guerra y la movilización general para todos los varones mayores de 18 años.

Asimismo, el Parlamento de Azerbaiyán ha dictado, a su vez, el estado de guerra en varias regiones del país y ha anunciado la introducción del toque de queda en Bakú (capital), Ganca, Yevlax, Goygol y varias otras ciudades.

Según las declaraciones de las cúpulas militares de los dos países, ambas partes ya han perdido varios equipos. Además, desde Bakú han aseverado que hay muertos entre la población civil, sin precisar su número exacto.

Azerbaiyán y Armenia viven enemistados desde el inicio del conflicto Nagorno Karabaj, en 1988, cuando este enclave, de población mayoritariamente armenia y con apoyo del Gobierno armenio, decidió independizarse de la entonces República Socialista Soviética de Azerbaiyán.

En 1994, un alto el fuego puso fin al conflicto bélico —con un saldo de 30 000 muertos—, pero no resolvió el problema, por lo que, desde entonces, es frecuente que se registren escaramuzas en la frontera.

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