• María Zajárova, portavoz del Ministerio ruso de Relaciones Exteriores, en una rueda de prensa.
Publicada: lunes, 25 de mayo de 2020 8:07

La portavoz de la Cancillería rusa condena la retirada de Washington del Tratado de Cielos Abiertos y lamenta que EE.UU. no respete las reglas internacionales.

“Se trata de una retirada sistemática de Estados Unidos de todos los acuerdos que, en su opinión, ‘le atan las manos’ de una manera u otra [...] EE.UU. no necesita nada que los iguale en derechos con otros actores globales”, señaló el domingo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, en una entrevista concedida a la emisora Komsomólskaya Pravda.

Sus declaraciones se produjeron después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha convertido en una costumbre el abandonar pactos internacionales, anunciara la salida de su país del Tratado de Cielos Abiertos suscrito con Rusia y una treintena de países, tras acusar a Rusia de violarlo.

Rusia rechazó inmediatamente las acusaciones de Estados Unidos. En palabras del vicecanciller ruso, Serguéi Riabkov, Washington trata de “sembrar discordia e incertidumbre entre sus propios aliados”, pues quiere “que estemos atentos y luego marchemos en la dirección que señalan”.

Zajárova recuerda que Washington se retiró unilateralmente del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM, por sus siglas en inglés) en 2001, y en 2019 del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), y recientemente ha anunciado que no ratificaría el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.

Ya no se trata de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, explica la portavoz, sino de que los estadounidenses suelen “abandonar todas las obligaciones que consideran incómodas para ellos mismos”.

 

El Tratado de Cielos Abiertos, que entró en vigor en 2002,  tiene como integrantes a la mayoría de los países miembros de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y los autoriza a sobrevolar cualquier parte del territorio de otro Estado miembro y fotografiar desde el aire, con una resolución máxima de 30 centímetros. Esto permite a los observadores militares obtener imágenes de movimientos de tropas y buques en un vasto territorio, desde la ciudad canadiense de Vancouver hasta el puerto de Vladivostok, en el Lejano Oriente ruso.

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