• El canciller ruso, Serguéi Lavrov (izda.), en Moscú (capital rusa) junto a su homólogo iraní, Mohamad Yavad Zarif, 5 de diciembre de 2017.
Publicada: martes, 5 de diciembre de 2017 18:33
Actualizada: miércoles, 6 de diciembre de 2017 2:07

Los 5 países ribereños del mar Caspio han llegado a un acuerdo de Convención del Mar Caspio, anuncia el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov.

“Con gran satisfacción anuncio que hemos encontrado una solución para todos los asuntos clave. El texto de la convención está prácticamente preparado”, ha dicho este martes Lavrov a la prensa tras reunirse en una cumbre con sus homólogos de Irán, Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán.

Las cinco naciones ponen así punto final a 20 años de arduos diálogos para consensuar el estatuto jurídico del Caspio. El borrador convenido ahora “se remitirá a los jefes de Estado para su aprobación”, ha explicado el canciller ruso, confiado en que este trámite se resuelva sin problemas.

Conforme a las previsiones de la Cancillería rusa, difundidas por la agencia EFE, el texto de la convención se firmará en una cumbre del Caspio que se celebrará en Kazajistán en la primera mitad del año 2018.

Con gran satisfacción anuncio que hemos encontrado una solución para todos los asuntos clave. El texto de la convención está prácticamente preparado”, declara el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov.

 

El “mar” Caspio es el lago más grande del mundo, con una superficie de más de 370.000 kilómetros cuadrados. Hasta la desintegración en 1991 de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), era compartido por Irán y ese bloque de acuerdo con dos tratados bilaterales de 1921 y 1940.

La división de la URSS en distintas repúblicas supuso la introducción en la ecuación de tres nuevos Estados soberanos —Kazajistán, Turkmenistán y Azerbaiyán—, que junto con Moscú, defendían la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM) de 1982.

Sin embargo, Teherán ha hecho notar siempre que, pese a ser saladas sus aguas —como las de los lagos de Urmía, Aral, Van, la laguna de la Mar Chiquita o el mar Muerto—, el “mar” Caspio no tiene salida a los océanos, por lo que no deja de ser un lago.

Esta cualidad hace que, de acuerdo al derecho internacional, los recursos del Caspio y los beneficios de su explotación deban repartirse de modo equitativo entre los países ribereños, mientras que si fuera un mar, deberían establecerse proporciones basadas en la longitud del litoral de cada territorio nacional.

Uno de los puntos del acuerdo que habían salido ya a la luz, hace dos años, era el consenso de los cinco países en prohibir que ninguno de ellos dé acceso a fuerzas militares exteriores al Caspio. 

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