• Serguei Lavrov, ministro de Exteriores ruso.
Publicada: lunes, 4 de abril de 2016 14:19

El conflicto de Nagorno Karabaj no tiene solución militar pero hay intentos de suspender lo pactado por el Grupo de Minsk supeditado a la OSCE, ha asegurado el canciller ruso, Serguei Lavrov.

"Hay intentos por parte de los que no están de acuerdo con los enfoques básicos de la normalización en Nagorno Karabaj (...) de suspender lo que fue pactado y fijado en documentos firmados por Rusia, Francia y EE.UU." en el marco del Grupo de Minsk, ha declarado este lunes el ministro de Exteriores ruso, que ha dicho que la postura acordada supone la solución del conflicto de forma "exclusivamente pacífica y política".

En otra parte, Lavrov en alusión a una posible intromisión de Turquía, ha indicado que Moscú no culpa "a ninguna fuerza externa, a ningún actor externo de haber provocado el actual estallido de tensiones", así como no culpa tampoco a Ankara, Gobierno con el que Rusia mantiene tensas relaciones.

Hay intentos por parte de los que no están de acuerdo con los enfoques básicos de la normalización en Nagorno Karabaj (...) de suspender lo que fue pactado y fijado en documentos firmados por Rusia, Francia y EEUU", ha asegurado el canciller ruso, Serguei Lavrov.

Sin embargo, ha comentado que "hay sobradas pruebas de que Turquía, pese a todos los llamados, continúa su injerencia, sigue apoyando al terrorismo", por lo que ha aconsejado a Turquía que evite entrometerse en los asuntos internos de los países vecinos, "ya sea Irak o Siria".

Por otra parte, el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, ha expresado esta misma jornada que el conflicto en la región de Nagorno Karabaj, donde últimamente se reanudaron los enfrentamientos en la frontera con Azerbaiyán, preocupa al Kremlin y que las autoridades rusas se esfuerzan por normalizar la situación.

Fuerzas de la región de Nagorno Karabaj, en su mayoría armenia, atacan con artillería contra las posiciones de las fuerzas azerbaiyanas, 3 de abril de 2016.

 

Desde el pasado 2 de abril, las partes se enzarzaron en nuevos enfrentamientos en esta región en disputa de mayoría armenia. Hasta la fecha ambos países se acusan mutuamente de la muerte de un gran número de sus soldados.

El presidente armenio, Serzh Sargsyan ha manifestado que "Armenia y Nagorno Karabaj se pronuncian a favor del cese de hostilidades y la reanudación del régimen de alto el fuego acordado en 1994" –del que la Organización de Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) es garante– con la condición de que las unidades militares de los bandos vuelvan a las posiciones que ocupaban hasta el 1 de abril de 2016.

De lo contrario, ha advertido Sargsyan tras reunirse con los embajadores de la OSCE en Ereván (capital), "una mayor escalada de las acciones militares puede acarrear consecuencias imprevisibles e irreversibles, incluido una guerra a gran escala". Además ha rechazado el cese del fuego unilateral declarado ayer por Bakú al argumentar que "el acuerdo que Azerbayián firmó en 1994 sigue vigente".

Armenia y Azerbaiyán viven enemistados desde 1988, año en que comenzó el conflicto de Nagorno Karabaj, región situada en Azerbaiyán. Este enclave decidió independizarse por medio de las armas de la que fuera la República Socialista Soviética de Azerbaiyán (1920-1991).

En 1994, un alto el fuego puso fin al conflicto bélico —con un saldo de 30 mil muertos—, pero no resolvió el problema, por lo que desde entonces las escaramuzas son frecuentes en la frontera. Los últimos combates parecen de mayor envergadura que los habituales tiroteos.

El portavoz del primer ministro de la no reconocida República de Nagorno Karabaj, Artak Beglarián, por su parte ha informado que el número de civiles muertos por la escalada del conflicto en Nagorno Kabaraj llegó a cuatro personas.

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