• El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una sesión del gabinete, Al-Quds (Jerusalén), 16 de febrero de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: miércoles, 19 de febrero de 2020 10:59

Los atletas etíopes recibieron amenazas de que si alguno de ellos decide no participar en una reunión con Netanyahu será castigado junto con el resto del equipo.

Con ocasión de la celebración del 20.º aniversario de la fundación de la liga israelí-etíope de fútbol sala, los jugadores fueron invitados al evento, en que también participará el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Sin embargo, la negación de asistencia por parte de cada uno de los jugadores conllevará castigos que no solo afectarán al jugador en cuestión sino también al equipo entero, según ha recogido este miércoles el medio israelí Ynet.

Según un comunicado repartido entre los jugadores, los castigos incluyen la eliminación del jugador que se niega a participar en el evento hasta el fin de la temporada. Además, el equipo perderá puntos por las victorias que consigue y será eliminado por completo de la liga si aparece en el evento con menos de la mitad de sus jugadores.

Los jugadores, que sí participan en el evento, no están permitidos a hacer ningún tipo de comentarios políticos, añade el medio israelí.

Tzahi Azaria, jefe de la liga de fútsal, ha respondido que Netanyahu, en un principio, no iba a asistir al evento y fue invitado posteriormente.

“Hemos comunicado a todos los jugadores que la participación en todos los eventos es obligatoria (…) Quien esté en la liga debe tomar parte en el evento. El evento no tiene nada que ver con la política ni con Likud”, partido liderado por Netanyahu, ha sostenido Azaria.

 

Los etíopes forman una comunidad que sufre terriblemente de discriminación en los territorios ocupados palestinos.

Muchos de ellos llegaron en un puente aéreo desde Adís Abeba, capital de Etiopia, hasta Tel Aviv, en el oeste de las tierras de Palestina ocupada, para acabar en poblados marginales.

Más de 14 000 judíos africanos fueron evacuados por Israel en 36 horas durante la operación Salomón, en un éxodo que asombró al mundo en 1991. Pero el periplo de 2500 kilómetros que recorrió la tribu perdida falasha o Beta Israel hasta la “Tierra Prometida” supuso también un viaje en el tiempo que se estrelló contra la discriminación de una sociedad de castas.

En la segunda mitad del siglo XX, y tras ocupar los territorios palestinos, el régimen israelí se interesó muy pronto por la suerte de los judíos africanos con el fin de cambiar el tejido social de las tierras palestinas, sin embargo, esa gente nunca fue bienvenida en tierras usurpadas y está sometida al racismo institucionalizado.

ask/ktg/hnb

Comentarios