• Una imagen del momento del lanzamiento de un misil RIM-161 Standard Missile 3.
Publicada: miércoles, 5 de julio de 2017 2:00

Japón depende en gran medida de un misil interceptor estadounidense para protegerse de ataques norcoreanos.

El analista militar Sebastien Roblin, en un informe publicado el lunes por el portal Web The National Interest, aborda el caso de los sistemas inteceptores de Japón y su efectividad a la hora de derribar misiles norcoreanos que, probablemente, hasta podrían cargar ojivas nucleares.

En específico, Japón usa significativamente el RIM-161 Standard Missile 3 (SM-3), un sistema de intercepción de misiles que pueden ser lanzados desde buques de guerra, lo que facilita su movilización.

El experto recuerda que este sistema, a pesar de ser uno de los mejores del mundo, ya ha mostrado tener problemas a la hora de interceptar misiles, incluso, se detectaron fallos en las fases de prueba y mostró ser ineficaz en cuanto al lanzamiento de múltiples misiles.

De acuerdo con Roblin, las pruebas se llevan a cabo en situaciones controladas lo que en general tienden a favorecer más al sistema en cuestión que en casos de guerra, por tanto, en este tipo de experimentos suele haber más resultados positivos que negativos.

Es importante tener en cuenta que las condiciones de prueba son con frecuencia mucho más favorable que las condiciones reales de combate”, dice el analista militar Sebastien Roblin.

 

“Es importante tener en cuenta que las condiciones de prueba son con frecuencia mucho más favorable que las condiciones reales de combate”, dice Roblin.

Además, el adversario (en este caso Corea del Norte), en caso de que quiera declarar la guerra a Japón, podría adoptar la estrategia de lanzar varios misiles al mismo tiempo con el fin de abrumar a la defensa enemiga y hacer que sea muy difícil reconocer qué misil contiene ojivas atómicas, advierte.

En los últimos años, Pyongyang ha llevado a cabo una serie de pruebas nucleares y balísticas que ha reavivado las tensiones en la península de Corea.

Corea del Norte ha denunciado en reiteradas ocasiones que es blanco de actos hostiles de Washington, como el despliegue de activos nucleares estratégicos en la zona y ejercicios militares conjuntos con Seúl, lo que a su juicio, refuerza la posibilidad de que estalle “una guerra nuclear” en la península coreana.

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