• Personal sanitario, poniéndose mascarillas y equipo de protección, trabajan en una estructura de emergencia temporal, Lombardía (noroeste de Italia), 13 de marzo de 2020.
Publicada: domingo, 15 de marzo de 2020 9:25
Actualizada: lunes, 16 de marzo de 2020 17:31

En una vergonzosa abdicación de responsabilidad, y en plena crisis del COVID-19, varios países de la Unión Europea (UE) evitan brindar ayudas sanitarias a Italia.

En medio de una rápida propagación del nuevo coronavirus, denominado como COVID-19, el Gobierno italiano ha cerrado todas las escuelas y universidades, y además de prohibir cualquier tipo de concentración pública, ha suspendido los eventos deportivos. También las autoridades de este país europeo ordenaron el cierre de todos los negocios, salvo supermercados y farmacias, afirmando que no habrá ninguna actividad económica abierta que no sea indispensable, y prohibieron todos los viajes con la excepción de que sean absolutamente necesarios.

Ante tal situación, uno podría pensar que otros países de la UE brindarían sus ayudas y enviarían a sus amigos italianos algunos suministros vitales, especialmente una vez concretado el pedido; pero, no le han enviado nada. Esta vergonzosa falta de solidaridad de los países de la UE con los italianos apunta a un problema mayor y nos hace preguntar: ¿Qué harían los países europeos si uno de ellos enfrentara una crisis aún mayor?

El Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea (EUCMP, por sus siglas en inglés), se creó en 2001 para fomentar la cooperación entre los organismos nacionales de protección civil de toda Europa con el fin de mejorar la eficacia de los sistemas de prevención, preparación y respuesta ante catástrofes naturales o de origen humano. Al coordinar y respaldar económicamente el envío de equipos y activos de protección civil al país y población afectados, el Mecanismo permite dar una respuesta más rápida y eficaz a emergencias.

 

Bajo este mecanismo opera el centro de crisis de la UE, conocido como el Centro Europeo de Coordinación de la Respuesta a Emergencias (CECRE, por sus siglas en inglés), que se encuentra activo 24/7 (24 horas, los 7 días de la semana) y tiene el objetivo de asegurar un rápido despliegue de la ayuda de emergencias a países afectados por desastres.

Pero, debido a todo esto, cuando Italia solicitó ayuda el mes pasado a través del CECRE por el comienzo de la propagación rápida del nuevo coronavirus en su territorio, el mecanismo no lo respondió hasta ahora, ni solo un miembro de la UE le ha enviado los suministros necesarios, lo que crea una situación trágica para un país con 21 157 infectados por el virus y unos 1450 muertos hasta este sábado, y con personal médico trabajando bajo una grave escasez de suministros.

Sin embargo, en un momento de extrema dificultad para un miembro clave de la UE, y también de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), los aliados de Italia están demostrando que no se puede contar con ellos en una crisis grave, y eso significa que Italia puede volverse cada vez más hacia China, el país con el que ha profundizado su cooperación a través de la iniciativa de inversión global de Pekín, conocida como “Belt and Road” o “Franja y Ruta”.

En 2019, Italia firmó un memorando con China por el cual el país europeo pasa a formar parte del proyecto chino de la llamada Ruta de la Seda, que pretende conectar Oriente con Occidente por medio de un proyecto internacional a nivel de infraestructuras marítimas y ferroviarias, además de acuerdos comerciales que harán a China influir directamente en la economía occidental.

De hecho, con la actual falta de solidaridad y abdicación de responsabilidad por parte de la UE, el bloque podría perder la coordinación de Italia, y China ayudaría al país europeo. Según los expertos, esto tendría malas consecuencias para la UE y la OTAN, ya que, en caso de que un país europeo de su elección se sorprenda con una posible guerra, no deben esperar que los soldados italianos vengan en ayuda de los aliados europeos.

El brote del COVID-19 comenzó en la ciudad china de Wuhan en diciembre de 2019, pero la enfermedad se ha esparcido más allá de la China continental, y hoy alcanza a más de 150 países. Tras el gigante asiático que parece ya haber controlado la epidemia, reportando unos 67 mil recuperados, Italia es el más afectado.

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