• Soldados del Ejército estadounidense en la base aérea Ain Al-Asad, 13 de enero de 2020. (Foto: AP)
Publicada: domingo, 9 de febrero de 2020 17:28

Fuerzas populares iraquíes revelan el rol de la base aérea estadounidense Ain Al-Asad en apoyar al grupo terrorista Daesh en la provincia de Al-Anbar (oeste).

Las tropas estadounidenses desplegadas en Ain Al-Asad, base ubicada en la provincia de Al-Anbar, ofrecen detalles e informes de los movimientos de las fuerzas populares iraquíes (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) y del Ejército iraquí a los integrantes del EIIL (Daesh, en árabe), ha informado este domingo Qusai al-Anbari.

Al-Anbari —director de la oficina de la organización Badr iraquí, una rama de las Al-Hashad Al-Shabi— ha precisado que estos apoyos logísticos están destinados a los remanentes de Daesh que operan en el desierto de Al-Anbar, una amplia región que se extiende hasta el interior de Siria.

Asimismo, ha explicado que las fuerzas de seguridad iraquíes han logrado arrebatar al EIIL el control de una superficie que se extiende desde la provincia de Mosul hasta llegar a las gobernaciones de Al-Anbar, Karbala y Al-Samawa. También se han hecho con el dominio de las zonas fronterizas con Jordania y Arabia Saudí.

 

No obstante, debido a la presencia de las tropas estadounidenses en Ain Al-Asad, las Al-Hashad Al-Shabi no han logrado hacerse con el pleno control del desierto de Al-Anbar, ha enfatizado Al-Anbari.

Las fuerzas estadounidenses están proporcionando al EIIL información clave mientras observan las operaciones antiterroristas de Irak en esta región”, ha subrayado.

La presencia de las tropas estadounidenses en Irak ha suscitado críticas y condenas de parte de diversas facciones políticas iraquíes, que acusan a Washington de crear grupos insurgentes y extremistas, y de sumir al país en el caos tras la invasión de 2003.

En los últimos meses, las facciones políticas y varios legisladores han pedido la salida de EE.UU. del país. El asesinato de dos símbolos de la lucha contra Daesh, es decir, el que fuera comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y el subcomandante de las Al-Hashad Al-Shabi, Abu Mahdi al-Muhandis, en un ataque aéreo de EE.UU. en Bagdad, la capital iraquí, fue la gota que colmó la paciencia de los iraquíes.

Transcurridos unos días de este ataque terrorista, el Parlamento iraquí aprobó una resolución que pide la salida inmediata de las tropas estadounidenses del país.

Además, cinco días después del referido asalto, el CGRI lanzó varios misiles contra dos bases estadounidenses en el país árabe, entre ellas, la estratégica instalación militar Ain Al-Asad.  El ataque, según Teherán, vengó solo la ofensiva de EE.UU. contra el vehículo de Soleimani y no su muerte.

Las autoridades iraquíes denuncian que el ataque estadounidense constituye una violación flagrante de la soberanía y la integridad nacional, por lo que han convocado marchas con el objetivo de exigir la salida inmediata de las tropas ocupantes estadounidenses.

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