• El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, habla en Bilbao (norte) sobre el secesionismo de Cataluña (noreste), 15 de julio de 2017.
Publicada: domingo, 16 de julio de 2017 18:20

El presidente del Gobierno español tacha de ‘delirio’ los planes independentistas del presidente de la Generalidad catalana, Carles Puigdemont.

“Yo les invito una vez más a desconectar de los desafíos y a reconectar con voluntad de acuerdo. Les invito a que desconecten de su delirio y a recuperar la conexión con el respeto a la ley, la democracia y el Estado de derecho, que están violando de manera ininterrumpida en los últimos tiempos”, dijo ayer sábado Mariano Rajoy en un acto en Bilbao (norte).

El jefe del Gobierno español ironizaba así sobre el término “desconexión”, con el que el movimiento favorable a la secesión de Cataluña (noreste) del resto de España describe la hipotética culminación de su proceso independentista. Lo que están haciendo los independentistas catalanes, según Rajoy, es “desconectarse de la realidad y empezar a ver cómo la sociedad desconecta de su desconexión”.

Además, el mandatario aseguró que su Gobierno estará “orgulloso” de hacer cumplir la ley, en lo que puede interpretarse como una alusión a una posible suspensión del autogobierno catalán, prevista en el artículo 155 de la Constitución española para la comunidad autónoma que “no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España”.

Yo les invito una vez más a desconectar de los desafíos y a reconectar con voluntad de acuerdo. Les invito a que desconecten de su delirio y a recuperar la conexión con el respeto a la ley, la democracia y el Estado de derecho, que están violando de manera ininterrumpida en los últimos tiempos”, dice el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

 

En todo caso, Rajoy aseguró que no habrá referéndum, en contra de lo que aseguran las autoridades catalanas, que han fijado el domingo 1 de octubre para un plebiscito sobre una posible conversión de Cataluña de Comunidad Autónoma en Estado independiente.

Tal proyecto y el empeño en materializarlo frente a la negativa del Gobierno central y los dictámenes de la Justicia española fue tildado de “estéril” por el jefe del Ejecutivo, que ensalzó frente a esa actitud la desarrollada por las autoridades regionales del País Vasco (norte), donde hablaba y donde también existe una notable corriente soberanista desde finales del siglo XIX.

De acuerdo con lo sostenido por Rajoy, la mayoría de la población catalana es partidaria de una actitud de “moderación, sentido común y concordia”, distinta a su juicio de la exhibida por los actuales dirigentes regionales.

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