• El primer ministro británico, Boris Johnson.
Publicada: lunes, 1 de junio de 2020 21:31

El Reino Unido planea adoptar posturas severas hacia China tras el brote del coronavirus, causante de la enfermedad COVID-19, en el mundo.

Según informa este lunes la cadena Sky News, el Reino Unido está dispuesto a “repensar” su política y adoptar medidas severas contra China tras el “endurecimiento” de las acciones del Gobierno británico a raíz de la pandemia de coronavirus.

El medio, que cita fuentes de “Whitehall” (sede del Gobierno), añade que el Gobierno británico cree que la crisis del coronavirus tendrá un “impacto duradero” en el orden mundial.

Estamos en uno de esos momentos decisivos, similar a poco después de la Segunda Guerra Mundial. Lo que arriesgamos es un mundo fracturado en esferas de influencia. Claramente una esfera es de China, una esfera estadounidense, quizás una esfera europea, bastante más débil”, ha predicho, por su parte, Lord Ricketts, un ex asesor de seguridad nacional y exembajador británico en Francia.

Sky News, citando otra fuente anónima del Gobierno británico, ha indicado que la piedra angular del nuevo enfoque del Gobierno es que el Reino Unido está “preparado para soportar el dolor económico para reducir la dependencia de China”.

Esto se produjo tras la intensificación de la actividad de la facción anti-China en el gobernante partido conservador Tory, dirigido por el presidente del Comité de Asuntos Exteriores en la Cámara de los Comunes, Tom Tugendhat.

 

A finales de abril, la facción anti-China incluso creó un grupo de “investigación” para coordinar las actividades de propaganda contra China en el gobierno, los medios de comunicación y las universidades.

Londres advirtió de que el gigante asiático debería responder “preguntas difíciles” tras la crisis sobre la propagación del coronavirus, y aseguró que la cooperación con Pekín no podrá continuar “como si nada hubiera pasado”.

Se cree que estas medidas jugaron un papel importante en persuadir al primer ministro Boris Johnson para que cancelara la contribución del gigante tecnológico chino Huawei al desarrollo de la red 5G del Reino Unido.

El Gobierno británico toma estas medidas después de que las principales empresas estadounidenses del sector, como Google, afirmaran que dejarían de vender componentes y software a Huawei.

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