Se trata de un manifiesto para todos, pero sobre todo para la economía y para el Brexit. El manifiesto del Partido Conservador (PC), presentado por su líder y candidata Theresa May, ofrece una visión para el país determinada por las negociaciones sobre el Brexit, con ciertas ventajas fiscales y con más austeridad en materia social.
En materia económica y fiscal, renuncian al compromiso de no subir los impuestos hasta 2020, dejando abierta la posibilidad de subir la renta per cápita y la seguridad social, con la idea de seguir luchando contra el déficit y contra la inmigración.
Sin embargo, sus propuestas para aquellos que cobren menos han despertado muchas críticas, al anunciar que los ancianos que requieran asistencia social podrían correr con sus propios gastos. Muchos críticos cuestionan la autenticidad del mensaje de un Gobierno para todos y no para la élite.
En cuanto a pensiones, los conservadores renuncian a garantizar subidas del 2,5 % y retrasarán la edad de jubilación. En educación, permitirán la creación de colegios elitistas, y eliminan la gratuidad de los comedores escolares. En sanidad, prometen mantener la inversión actual de 8000 millones de libras para modernizar el sistema, cifra criticada como insuficiente por los profesionales del sector. Tras la publicación del manifiesto, su intención de voto ha bajado un 4 %.
Con este manifiesto, Theresa May quiere aumentar su poder en el Parlamento para negociar el Brexit y continuar con sus recortes sociales con la confianza que le dan las encuestas de opinión. Pero la dureza de alguna de sus medidas, junto con la creciente popularidad de las propuestas laboristas, ofrecen dos visiones muy distintas para los votantes británicos el próximo 8 de junio.
Ian Díez, Londres.
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