“Egipto se reserva el derecho de responder a su discreción y en el momento adecuado para vengar la sangre de nuestros mártires”.
“Egipto se reserva el derecho de responder a su discreción y en el momento adecuado para vengar la sangre de nuestros mártires”, dijo el jefe del Estado egipcio en un discurso televisado horas después de la divulgación en un video de la decapitación de una veintena de coptos.
Convocó, a su vez, una reunión urgente del Consejo de Defensa Nacional, máximo órgano de decisión en seguridad de Egipto, para evaluar la situación y adoptar las medidas apropiadas al respecto. El Consejo está integrado, además de por el presidente, por el jefe de Inteligencia y los ministros de Defensa, Exteriores, Interior y Finanzas, así como los comandantes de los principales departamentos del Ejército egipcio.
El presidente egipcio dijo, asimismo, que había ordenado al ministro de Exteriores, Samen Shukir, que viaje a Nueva York (Estados Unidos) para reunirse con el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).
Al-Sisi, tras expresar su pésame a los familiares de las víctimas, decretó siete días de luto por la trágica matanza.
Igualmente exhortó a los ciudadanos egipcios a no viajar a Libia y ordenó la repatriación de aquellos que lo desearan.
A su vez, el vocero de la Iglesia Ortodoxa egipcia, el arzobispo Bolos Halim, tras condenar la brutal ejecución de pescadores egipcios, confirmó: “hemos visto el doloroso video y podemos afirmar con convicción que los muertos son nuestros hijos secuestrados en Libia”.
El grupo takfirí EIIL difundió el domingo un nuevo video donde mostraba la decapitación de 21 cristianos coptos, secuestrados en la ciudad de Sirte, en el este de Libia, donde faenaban.
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