• El presidente de EE.UU., Barack Obama, sube el tono con Rusia por Siria
Publicada: sábado, 12 de septiembre de 2015 7:22
Actualizada: domingo, 20 de septiembre de 2015 7:54

El presidente de EE.UU., Barack Obama, advirtió de un incremento notable en el apoyo que brinda Rusia al presidente sirio, Bashar al-Asad, y lo tachó de un “gran error”.

“Es un gran error la estrategia que ha adoptado actualmente Rusia de aumentar su apoyo a Al-Asad”, indicó Obama en una reunión mantenida el viernes con efectivos militares en Fort George G. Meade, ubicado en el estado de Maryland (noreste de EE.UU.).

Es un gran error la estrategia que ha adoptado actualmente Rusia de aumentar su apoyo a Al-Asad”, indicó el presidente de EE.UU., Barack Obama

Durante una comparecencia televisiva retransmitida en vivo con motivo del 14º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York (EE.UU.), Obama, con un tono irónico, propuso a Moscú que empiece a ser más inteligente.

Asimismo, el mandatario norteamericano advirtió a Rusia de que Washington no va a guardar silencio ante la estrategia que sigue Moscú a favor de Al-Asad. 

De igual manera, consideró que la medida de enviar tropas y armamento a Siria está condenada al fracaso y advirtió de que esa iniciativa podría estropear los esfuerzos ya estancados para lograr la “paz” en el país árabe.

Obama ratificó que los pasos que está dando el Kremlin podrían impedir a Washington alcanzar una solución “política” en Siria, aunque aseguró que no impondrán obstáculo alguno a la “misión principal” del país que es luchar contra los takfiríes del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) que operan en la mencionada nación.

Obama se jacta de los "esfuerzos" que brinda para combatir a los terroristas de Daesh, mientras que los ataques aéreos de la denominada coalición anti-EIIL, según el balance del opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), causaron la muerte de al menos 200 civiles sirios entre el 23 de septiembre de 2014 y el 23 de agosto de 2015, sin que hayan podido frenar el avance de los extremistas takfiríes.

Por su parte, la misma jornada del viernes, Rusia advirtió a Estados Unidos de posibles “incidentes no deseados” si Washington no habla sobre la crisis siria con Moscú o no mantiene colaboraciones militares con el país euroasiático al respecto.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, en una reunión mantenida el viernes con efectivos militares en Fort George G. Meade, ubicado en el estado de Maryland (noreste). 11 de septiembre de 2015.

 

En días recientes, EE.UU. ha manifestado en varias ocasiones su preocupación por una posible intervención militar rusa en Siria, después de que fuentes de la Inteligencia estadounidense, citadas el 5 de septiembre por el diario británico The Telegraph, confirmaran que Rusia está construyendo una base militar en Siria.

Igualmente, dos funcionarios estadounidenses, citados el viernes por la agencia de noticias Reuters, alegaron que la infantería naval rusa tiene desplegadas unas 200 fuerzas en una base militar cerca de la ciudad siria de Latakia.

El pasado agosto se dieron a conocer informes que señalaban que el Gobierno sirio había aceptado la petición de Rusia de construir una base militar en la ciudad costera de Jableh, en Latakia. Esta sería la segunda base militar rusa en el territorio sirio dado que en estos momentos también unidades navales de la Armada de Rusia mantienen su presencia en Siria en la base naval de Tartus (este).

Ante tales circunstancias Washington ha presionado a varios Gobiernos europeos para que cierren su espacio aéreo a Rusia. Atendiendo a dicha petición, Bulgaria y Ucrania denegaron el uso de su espacio aéreo a los aviones rusos en misión humanitaria a Siria.

La Red Siria para los Derechos Humanos informó el 4 de septiembre que unos 2209 niños sirios perdieron la vida entre enero y agosto de este año en curso a causa de la violencia.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que desde el inicio de la crisis en Siria (mediados de marzo de 2011), incitada con la ayuda de varios países regionales y occidentalesmás de 250.000 personas han muerto, entre ellas al menos 10.000 niños.  

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