• La foto muestra momento en que los cazas F-22 de EE.UU. y CF-18 de Canadá interceptan un avión Tu-142 ruso frente a Alaska, 9 de marzo de 2020.
Publicada: miércoles, 11 de marzo de 2020 17:07

En un nuevo conato de tensión, cazas furtivos F-22 de EE.UU. y CF-18 de Canadá interceptaron dos aviones de patrulla marítima rusa frente a las costas de Alaska.

El Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD, por sus siglas en inglés) ha comunicado que la intercepción tuvo lugar el pasado lunes cuando dos aviones antisubmarinos de largo alcance Tupolev Tu-142 se acercaron a unas 50 millas náuticas (más de 92 kilómetros) de la costa de Alaska e ingresaron en la zona de identificación del sistema de defensa antiaérea de EE.UU.

Además, ha publicado unas imágenes en las que se puede ver el momento en que un caza estadounidense de quinta generación F-22 Raptor y un cazabombardero canadiense CF-18 escoltan a aviones de reconocimiento rusos.

La Fuerza Aérea norteamericana señala, no obstante, que las aeronaves rusas no entraron, en ningún momento, al espacio aéreo de EE.UU. o de Canadá, sino que permanecieron en el área internacional sobre los mares de Chukotka y de Beaufort.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia, además de confirmar lo ocurrido, detalló que el vuelo planificado de los Tu-142, pertenecientes a la Armada del país, duró 12 horas y se realizó “en estricta conformidad” con las normas internacionales del uso del espacio aéreo internacional.

La Fuerza Aérea rusa realiza vuelos regulares sobre las aguas neutrales del Ártico, el océano Atlántico, el mar Negro y el océano Pacífico y, conforme a la Defensa rusa, ninguna de esas misiones aéreas viola las fronteras de otros Estados.

Incidentes de este tipo son frecuentes, también cerca de las fronteras de Rusia, donde la Aviación rusa intercepta a menudo aviones militares y espías estadounidenses.

La nueva intercepción, sin embargo, se produce en medio de la escalada de tensiones entre estadounidenses y rusos sobre la región del Ártico, una zona de suma importancia por sus grandes reservas de gas y petróleo.

Rusia anunció en 2017 un plan para reforzar su presencia militar en la región del Ártico, como parte de la política del presidente ruso, Vladimir Putin, que busca llevar el poder militar ruso “a un nivel no visto desde la época de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)”.

El proyecto de Rusia en el Ártico va a la par al de Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Noruega, que también reclaman su jurisdicción sobre partes de esta región polar. En estos momentos se trata de una zona crucial, pues el hielo se derrite y se están abriendo nuevas rutas de navegación y exploración de sus recursos energéticos.

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