• Soldados estadounidenses trabajan en un sistema de misiles Patriot en una base militar turca en Gaziantep, 5 de febrero de 2013. (Foto: AFP)
Publicada: martes, 10 de marzo de 2020 19:31

Estados Unidos está desplegando actualmente sistemas de defensa antimisiles en Irak, pretextando la “amenaza de Irán”.

El jefe del Comando Central de EE.UU. (Centcom, por sus siglas en inglés), Kenneth F. McKenzie, ha revelado este martes la última maniobra militar de su país en Asia Occidental durante una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, al sacar la tarjeta de “amenaza de Irán”.

Estamos en el proceso de llevar sistemas de defensa aérea, sistemas de defensa de misiles balísticos, en particular a Irak, para protegernos de otro posible ataque de Irán”, ha declarado McKenzie.

Mientras tanto, el general estadounidense ha acusado sin presentar ningún tipo de prueba a Irán de la conducta desestabilizadora en la región.

A principios de este año en curso, el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) dijo que estaba tratando de obtener el permiso de Irak para desplegar sistemas antiaéreos Patriot en su suelo, a fin de defender mejor a las fuerzas estadounidenses después del ataque con misiles de Irán el 8 de enero contra sus bases.

 

Sin embargo, no queda claro si Bagdad le otorgó o no permiso a EE.UU., pese a que informes anteriores afirmaron que el Gobierno de Irak se lo había denegado a Washington.

EE.UU. trata de instalar sus sistemas en Irak, mientras que este país exige la expulsión de todas las tropas estadounidenses y de otros países después del asesinato del que fuera comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani; del que fungiera como subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis; y de sus compañeros, en un ataque con aeronaves no tripuladas (drones) estadounidenses en suelo iraquí el 3 de enero.

El ataque de EE.UU. enfureció, en aquel entonces, a muchos iraquíes, quienes lo consideraron una violación de la soberanía iraquí y exigieron, mediante multitudinarias manifestaciones, que Washington dejara de usar su país como punto intermedio para las tensiones con Teherán.

En venganza por el asesinato de Soleimani, Irán lanzó, por su parte, el 8 de enero, ataques con misiles tierra-tierra contra dos bases de EE.UU. en Irak: Ain Al-Asad, en la provincia de Al-Anbar (oeste), y otra en la ciudad de Erbil (norte).

A pesar de que Washington había puesto en estado de máxima alerta sus sistemas antiaéreos, estos aparatos no lograron interceptar ni un solo misil iraní.

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