• Los entonces dictadores de Chile y Argentina, Augusto Pinochet (izda.), y Jorge Rafael Videla, respectivamente.
Publicada: martes, 18 de febrero de 2020 1:45

La inteligencia de Estados Unidos monitoreó, durante décadas, el Plan Cóndor de las dictaduras de América Latina, mediante máquinas de encriptación suizas.

Según un informe de The Washington Post, muchos gobiernos del mundo adquirieron máquinas de cifrado que suministraba la empresa suiza Crypto AG hace más de medio siglo sin sospechar que sus comunicaciones confidenciales, tanto a nivel diplomático como militar, estaban siendo monitoreadas por la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) junto al Servicio Federal de Inteligencia de Alemania (BND, por sus siglas en alemán).

Conforme el rotativo estadounidense, los gobiernos dictatoriales de América Latina también adquirieron estas máquinas de descifrado para poner en marcha el Plan Cóndor, un operativo de represión que urdieron los entonces regímenes autoritarios instalados en los años 70 y 80 en países de esa región, como Chile, Paraguay, Bolivia, Brasil, Uruguay y Argentina.

Las máquinas adquiridas, en un principio, fueron las Crypto CX-52; sin embargo, en 1977, la CIA decidió actualizar y usar las Crypto H-4605 para seguir espiando las comunicaciones.

 

The Washington Post también destaca, desde la década de 1950, existía un “entendimiento de caballeros” entre la compañía suiza, fundada en 1930, y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).

Años después, Crypto AG pasó a ser propiedad secreta de la CIA y BND, y fue entonces cuando se manipularon los dispositivos que vendía la compañía para poder descifrar fácilmente los códigos que los países que adquirían las máquinas usaban para enviar sus mensajes cifrados.

De esta manera, la más alta esfera política de EE.UU. estaba al tanto de las atrocidades cometidas por las dictaduras regionales; de hecho, el medio estadounidense apunta que los documentos indican que los funcionarios de la CIA estaban alarmados por los abusos contra los derechos humanos.

Pese a poseer pruebas fehacientes de la brutalidad de los regímenes latinoamericanos contra los opositores políticos, que incluían exterminio y desapariciones forzadas, los archivos no revelan ningún esfuerzo sustancial por parte de las agencias de espionaje o altos funcionarios estadounidenses para detener las violaciones a los derechos humanos en los países del Plan Cóndor.

Nadie puede negar el apoyo incondicional de EE.UU. a los regímenes que surgieron en América Latina, rompiendo el orden constitucional para imponer a golpistas, cuyo único propósito era servir a los intereses de Washington en el saqueo de los recursos naturales de su propio país.

De hecho, EE.UU. envió a Argentina en abril del año pasado documentos desclasificados que revelan su respaldo a los regímenes dictatoriales en la zona hemisférica. En concreto, salió a luz que el Centro de Operaciones del Plan Cóndor estuvo instalada en el país austral.

Los servicios de inteligencia y los ejércitos de las dictaduras de derecha en América Latina mataron en los años 70 y 80 a más de 60 000 disidentes, con la aprobación de la CIA, que se preocupada más por contener a una izquierda revolucionaria que latía en la región en rechazo a los planes hegemónicos de Washington.

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