• Parte de la base estadounidense de Ain-Al-Asad, destruida por un ataque de misiles iraníes en la provincia de Al-Anbar, Irak.
Publicada: sábado, 15 de febrero de 2020 2:28

Los militares estadounidenses que sufrieron heridas cerebrales a causa del ataque de Irán podrían verse afectados, incluso de por vida.

“Mientras pensamos que las lesiones cerebrales traumáticas leves eran inofensivas, ahora sabemos que se trata de un problema de salud pública importante y continuo”, ha publicado este sábado el portal estadounidense The Hill.

El 8 de enero, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán disparó misiles balísticos contra la base aérea Ain Al-Asad después de que EE.UU. asesinara al comandante de la Fuerza Quds del CGRI, el teniente general Qasem Soleimani; al subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, y a otros combatientes iraníes e iraquíes.

El lunes pasado y dos semanas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, dijera que sus tropas estaban muy bien, el Departamento de Defensa norteamericano (el Pentágono) confirmó que 109 militares han sido diagnosticados con lesiones cerebrales a raíz del ataque iraní.

Las autoridades persas han alertado a Washington que no podrá seguir ocultando las grandes pérdidas originadas por el ataque con misiles de Irán.

 

The Hill advierte que las lesiones cerebrales traumáticas (TBI) pueden variar de leve a grave y que los sobrevivientes de esas heridas moderadas y graves “pueden tener discapacidades duraderas, incluso de por vida”.

La nota, en concreto, señala que las lesiones cerebrales leves, generalmente se asocian con síntomas a corto plazo, pero pueden tener efectos neurológicos duraderos, conocidos como síndrome postconmoción cerebral (PCS).

El medio norteamericano cita un estudio reciente, según el cual, solo el 27 por ciento de los pacientes con PCS se recuperan completamente.

Conforme adelanta el texto, las conmociones cerebrales son un grave problema de salud pública entre los militares estadounidenses. Incluso más de 413 000 militares fueron diagnosticados con TBI entre 2000 y 2019, añade.

Los soldados estadounidenses que estaba en la base de Ain Al-Asad en el momento del ataque de Irán han destacado el gran susto que les dio la operación de represalia de Irán.

El sargento norteamericano Daine Kvasager dijo que había tenido la sensación de que la vida llegaba a su fin, mientras la vicecoronel del Ejército estadounidense Staci Coleman, describió el ataque de Irán como “aterrador”.

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