200 según algunas fuentes; 300, y contando dicen otros. Son líderes comunitarios que por ser de izquierda e indígenas, terminan en la tumba. Así, se les recuerda en velatorio ante el Consulado colombiano en Miami.
Días después, Iván Duque, presidente electo de Colombia y hombre fuerte de la “Centro Derecha” visita Miami. Recibe las llaves de la ciudad y se le proclama “Líder de la Democracia en Latinoamérica”. Pero, Duque falla en explicar las masacres en su país. Al contrario, Duque, empieza a criticar a Venezuela. Todo acorde a los dictados de una historia tristemente familiar en el así llamado “Patio Trasero” de Estados Unidos.
Y así, sin más, el mandatario abandona abruptamente la conferencia de prensa y las interrogantes que le aquejan en casa propia.
Y ese mismo electorado que Duque afirma le es leal, es el que en realidad se le opone pidiendo explicaciones: ¿Por qué los paramilitares de la derecha siguen masacrando gente inocente?
Érase una vez, las masacres contra la Unión Patriótica y Colombia desangrándose, para luego ser el experimento del neoliberalismo catastrófico, el Plan Colombia y otros demonios. La historia se repite, al parecer.
Marcelo Sánchez, Miami.
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