• Director de la Inteligencia Nacional de Estados Unidos, James Clapper, presenta un informe al Congreso, 9 de febrero de 2016.
Publicada: martes, 9 de febrero de 2016 18:55

El director de la Inteligencia Nacional de Estados Unidos ha advertido de que las tensiones entre Washington y Moscú están en la fase espiral de una nueva Guerra Fría.

"Muchas de estas cosas agresivas que los rusos están haciendo, por una serie de razones -conservar su estatus de gran potencia, crear la imagen de estar a la par con Estados Unidos, etc- pienso que probablemente van a seguir. Esto podría llevarnos hacia una nueva espiral de Guerra Fría”, ha afirmado este martes el director de la Inteligencia Nacional de EE.UU., James Clapper, al presentar un informe al Congreso estadounidense.

Muchas de estas cosas agresivas que los rusos están haciendo, por una serie de razones -conservar su estatus de gran potencia, crear la imagen de estar a la par con Estados Unidos, etc- pienso que probablemente van a seguir. Esto podría llevarnos hacia una nueva espiral de Guerra Fría”, ha manifestado el director de la Inteligencia Nacional de EE.UU., James Clapper. 

De igual manera, ha enfatizado que Moscú sigue empleando una enérgica política exterior, incluyendo los esfuerzos para obstaculizar los intentos de Ucrania para integrarse a las instituciones occidentales.

A juicio de Clapper, los acontecimientos en Ucrania responden a las intenciones de Moscú para aumentar su presencia en la región con el objetivo de evitar un futuro cambio de régimen en las antiguas repúblicas soviéticas.

Igualmente, ha agregado que uno de los objetivos de Moscú es acelerar el cambio hacia un mundo multipolar, en el que Rusia sería la potencia hegemónica regional indiscutible en la región euroasiática.

“Pienso que los rusos fundamentalmente están paranoicos acerca de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)”, ha añadido.

La crisis de Ucrania y la reincorporación de la península de Crimea a Rusia han conducido a las relaciones del Kremlin con Occidente a su punto más bajo desde la Guerra Fría.

Desde entonces, EE.UU. y otros países del Occidente han impuesto varias rondas de sanciones contra Rusia acusando a Moscú de estar involucrado en una crisis mortal en Ucrania, que estalló cuando Kiev lanzó operaciones militares contra las fuerzas independentistas en el este de Ucrania en 2014, acusaciones que Rusia ha rechazado reiteradamente.

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