• El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, monta a caballo durante sus vacaciones.
Publicada: sábado, 15 de julio de 2017 8:08
Actualizada: domingo, 16 de julio de 2017 2:15

Todos asocian a Corea del Norte con una nación empobrecida, pero le sorprenderán los testimonios de expertos y visitantes extranjeros sobre la situación del país.

Crecimiento económico

En los últimos años, la economía de Corea del Norte ha superado el estancamiento hasta alcanzar una modesta tasa de crecimiento anual que ronda el 1 %, según datos de 2014 publicados por su vecina del sur.

Pyongyang dejó de publicar estadísticas económicas hace décadas, con lo cual “absolutamente todas" las estimaciones se basan "en información muy incompleta”, destacó el viernes en declaraciones a RT Andréi Lankov, experto en Corea del Norte y profesor de la Universidad Kookmin de Seúl, quien estima que en los últimos cinco o siete años la economía de ese país se incrementó entre un 3 % y un 4 %.

Rascacielos en un barrio en la capitalina ciudad de Pyongyang.

 

Alimentos

Y además, de producción local. Un equipo de Reuters, que el pasado mes de abril tuvo la oportunidad de visitar una tienda de alimentos acompañado de un guía impuesto por el régimen, contó que las estanterías estaban llenas de bebidas, galletas y otros alimentos básicos de producción nacional. Además, otros visitantes aseguran que han visto latas de conservas, café, licores, pasta de dientes, cosméticos, jabón, bicicletas, entre otros productos locales, a la venta en Pyongyang.

Hoy en día, la industria alimentaria del país se está desarrollando, y en Pyongyang el problema de la comida “está resuelto”, con tiendas “llenas de alimentos”, aunque en los lugares alejados de la capital, la situación no es tan buena, indicó a Lenta.ru Gueorgui Toloraia, director del Centro de Estudios Coreanos del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de las Ciencias de Rusia.

Un supermercado en Pyongyang.

 

Economía de mercado y brotes de capitalismo

Después de llegar al poder hace cinco años, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, colocó abiertamente el crecimiento económico en el centro de mira de su agenda, junto con el desarrollo de las armas nucleares.

El resultado han sido reformas del mercado graduales que han conducido a un rápido crecimiento de empresas privadas y de la calidad de vida, lo que desafía las preconcepciones occidentales sobre “el antiguo Estado estalinista”, de acuerdo con varios expertos de Corea del Norte, fuentes de Inteligencia, exresidentes y visitantes de negocios, citados en un reciente artículo de Financial Times.

“Corea del Norte ha pasado de ser una economía socialista de Estado muy controlada a ser básicamente una economía de mercado”, sostiene Sokeel Park, de la organización Liberty in North Korea. En su opinión, “puede que sean dos pasos adelante y un paso atrás, pero parece que a largo plazo será muy difícil reprimirlo y regresar a una economía dirigida por el Estado”.

Las reformas, que han llevado a un auge de las empresas privadas de facto, se han implementado casi en su totalidad de manera informal, con escasa mención en los medios estatales. La razón, conforme a Lankov, es que Kim no puede mostrar que cuestiona el legado ideológico de su padre y su abuelo —que denunciaron el libre mercado— por temor a plantear preguntas sobre su propia posición.

No obstante, “los cambios son obvios cuando vas a Pyongyang. Hay tráfico de vehículos y la ciudad tiene un horizonte urbano como nunca antes”, señala un exfuncionario de Inteligencia de EE.UU., quien subraya el creciente uso de elementos nuevos para el país como paneles solares y aire acondicionado.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, visita una fábrica de piezas mecánicas.

 

Desigualdad y consumo conspicuo

Sin embargo, el crecimiento del mercado lleva inevitablemente a un aumento de la desigualdad, y Corea del Norte no es una excepción, sostiene Lankov en un artículo para el portal del Centro Carnegie de Moscú (capital rusa).

El experto recuerda que, antes de la década de 1990, había muy poca estratificación en Corea del Norte. En los 80, los mayores indicadores del bienestar económico eran artículos como zapatos o botas de cuero (la mayoría de la población las tenía de tela y de goma); un televisor en blanco y negro, un ventilador eléctrico o un tocador, ya que un 99 % de la población “no podía ni soñar” con algo más.

No obstante, en los últimos años, la situación ha cambiado de manera radical: los norcoreanos ricos no solo han dejado de ocultarlo, sino que, al revés, tienden a demostrar cada vez más su éxito económico.

El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, inaugura un parque de atracciones en Pyongyang.

 

Bienes inmuebles y coches

Un papel importante en esta demostración lo juega el sector inmobiliario, pues tener una buena vivienda en un buen vecindario es un símbolo de éxito en Corea del Norte, donde el mercado privado de la vivienda comenzó a tomar forma en la década de 1990, y en la última década ha evolucionado significativamente.

De la misma manera, subraya Lankov, los precios de la vivienda “han aumentado enormemente”. Así, un apartamento de lujo en Pyongyang puede costar hasta 200.000 dólares, si bien un buen apartamento un poco más modesto en la capital cuesta entre 70.000 y 90.000 dólares.

Por otro lado, se pueden ver cada vez más coches en Pyongyang y otras ciudades norcoreanas. Según Lankov y contrariamente a la creencia popular, los vehículos particulares no están prohibidos en el país, a pesar de que hasta hace poco no se podían comprar y solo podían ser regalados.

Hoy en día, el control sobre el comercio de automóviles se ha debilitado, y es más fácil eludir las restricciones. Con todo, un coche privado sigue siendo algo exótico. Para la gran mayoría de los norcoreanos, un signo de bienestar no es un coche, sino un ciclomotor o una motocicleta.

Un aparcamiento de coches en Pyongyang.

 

Ordenadores

Otro objeto de estatus para los norcoreanos es el ordenador personal. Ahora, a pesar de lo que se suele creer, hay muchos, probablemente cientos de miles de ordenadores personales en Corea del Norte, estima Lankov, agregando que en los últimos años, ser propietario de un ordenador ya ni siquiera es un signo de riqueza, sino de “prosperidad común”.

El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, visita una empresa informática.

 

Restaurantes y tiendas de moda

La ropa —por lo general importada de China— también se utiliza por los norcoreanos para subrayar su éxito. En Pyongyang, es fácil comprar ropa y accesorios de moda de firmas occidentales, y, sin bien en la mayoría de los casos “es de suponer que se trata de una falsificación”, este hecho “no le impide desempeñar su función de indicador de estatus”, señala Lankov.

Por otro lado, en los últimos 5 a 10 años, en la capital norcoreana se ha registrado un verdadero boom de restaurantes, que suelen estar llenos de visitantes a pesar de que el precio de la cena puede llegar fácilmente a los 15 o 20 dólares por persona.

Electrodomésticos y culto a la nevera

Finalmente, diferentes aparatos domésticos también son muy importantes, y, aunque actualmente incluso las familias modestas tienen en casa reproductores de discos de vídeo o televisores en color convencionales, otra cosa son los ya mencionados ordenadores, televisores LCD y... las neveras.

Este último electrodoméstico es un indicador de estatus tan importante que lo compran incluso en pequeñas ciudades, donde el suministro de electricidad es irregular y no puede ser utilizado para su propósito previsto, escribe Lankov.

En definitiva, los visitantes extranjeros que esperan ver en Corea del Norte un reino de austeridad estalinista “se llevan una gran sorpresa” al encontrar en Pyongyang restaurantes llenos de gente, tiendas con ropa de conocidas marcas occidentales, coches privados, ordenadores y mucho más, constata Lankov.

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