• Carta de corteza de abedul que habla sobre una vaca.
Publicada: lunes, 3 de febrero de 2020 10:38
Actualizada: lunes, 3 de febrero de 2020 18:57

Un arqueólogo e investigador ruso usó cartas escritas en abedul hace mil años en la antigua ciudad Nóvgorod para describir la historia de aquella época.

El sobresaliente arqueólogo soviético y ruso, Valentín Yanin, el mayor investigador de las cartas de corteza de abedul de Nóvgorod, ha fallecido en Moscú a la edad de 90 años, según ha informado su viuda Elena Ríbina.

Aunque Artemi Artzijovski, su maestro, fue el primero en descubrir, en 1950, las cartas, escritas por los rusos de diferentes edades, sexos y clases sociales desde 1020 hasta 1500 en el suelo de la antigua ciudad norteña de Nóvgorod, Yanin logró usarlas como documentos históricos.

Yanin desarrolló métodos basados en el análisis de diversas fuentes como materiales escritos, arqueológicos, numismáticos y esfragísticos, y así recreó la historia de los sistemas monetarios de la Rusia antigua, las instituciones políticas y los principios de la formación de la estructura estatal del Nóvgorod medieval.

Carta de corteza de abedul hallada en Nóvgorod en 1951 y conservada por el Museo Estatal de Historia de Rusia

 

Su libro, titulado como Te envié una corteza de abedul, le trajo muchos premios, incluido el Premio Estatal de la URSS (1970), y fue traducido a gran cantidad de idiomas. En este libro el autor reveló el contenido de esas cartas en un lenguaje comprensible.

En las cartas, los autores generalmente hablan de temas como salmón ahumado, amistad escolar, esponjas de baño, inicio de la investigación de un asesinato, telas de seda, amor y abrigos de piel alemanes, etcétera. Entre los autores y destinatarios de las cartas hay muchos representantes de los estratos más bajos de la población, y también mujeres y niños.

Las primeras cartas de corteza de abedul se remontan a los tiempos en los que las ciudades rusas, donde fueron encontradas, aún no estaban cristianizadas. Muchos nombres son paganos. 

La carta de un niño llamado Onfim de 6-7 años que vivió en el siglo XIII

 

“Las cartas en corteza de abedul son infinitamente variadas en su contenido. Después de todo, fueron escritas por personas de diferentes clases y ocupaciones sociales, de diferentes inclinaciones, abrazados por diferentes preocupaciones y diferentes estados de ánimo. Algunas cartas fueron escritas con pena, otras en un ataque de ardor económico. A veces el escritor escribía por ira, a veces por miedo”, escribe Yanin en el resumen de su libro.

De acuerdo con sus palabras, los autores de las cartas tomaron notas para su uso personal y para otras personas; y la vida daba constantemente lugar a que cualquier habitante de Nóvgorod se sentara a escribir una carta, una nota, un informe o un encargo en corteza de abedul con instrumento afilado. Se han conservado cortezas de todo tipo, desde unos primeros tímidos pasos en la alfabetización hasta testamentos espirituales y avisos de muerte.

mrp/nii/

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