• Una oficina de Western Union en La Habana, capital cubana, 23 de noviembre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: lunes, 23 de noviembre de 2020 22:08

El Ministerio de Comercio Exterior (Mincex) de Cuba denuncia que el objetivo del bloqueo comercial y financiero de EE.UU. a la isla es agredir al pueblo cubano.

El bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de EE.UU. contra Cuba dura más de 60 años y mantiene su objetivo original de ir contra nuestro pueblo”, ha destacado este lunes el titular del Mincex, Rodrigo Malmierca, en su cuenta de Twitter.

A partir de esta jornada, agrega Malmierca, la agencia de transferencias de dinero Western Union queda prohibida de realizar transferencias de remesas a Cuba, lo que deja cerradas todas las vías para el flujo financiero a las familias del país caribeño.

Según el diario cubano Granma, el Gobierno de Estados Unidos es responsable del cese del pago de remesas desde ese país norteamericano a Cuba través de Western Union, agencia que mantenía relaciones contractuales en la isla con la Financiera Cimex S.A. (Fincimex).

Por tal medida estadounidense, el periódico oficial cubano subraya que quedan cerradas las vías oficiales y más seguras para el envío de esos recursos por parte de quienes no pueden viajar con frecuencia a Cuba para apoyar con dinero a sus seres queridos o no desean valerse de terceras personas para ayudar a sus familiares.

La decisión estadounidense de cesar las remesas a Cuba se anunció después de que, en octubre último, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos divulgara el borrador de una regla final para eliminar, 30 días después del 27 de octubre, el alcance de ciertas autorizaciones generales relacionadas con las transferencias bancarias desde el exterior.

En ese sentido, Granma ha escrito que Washington pone al descubierto una vez más la magnitud de cómo afecta a las familias cubanas, la interrupción de lazos contra las que actúa deliberadamente y en tiempos de una crisis agravada por la COVID-19, sumada al propio bloqueo contra la isla.

Desde la llegada de Donald Trump, a la Casa Blanca, en 2017, Washington retomó sus presiones y sanciones de larga data contra Cuba. En esta misma línea, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), del Departamento del Tesoro de EE.UU., ha establecido una nueva regla para modificar y prohibir las transacciones financieras desde ese país a unas 200 empresas cubanas incluidas en su llamada “lista negra”.

En reacción, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció que la iniciativa insiste en dañar a las familias cubanas, además de demostrar “perversas intenciones del gobierno imperial que le desacredita y ridiculiza por su enfermizo odio contra una pequeña nación”.

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