• Un caza furtivo chino, modelo Chengdu J-20, enseña su carga útil de misiles durante unos ejercicios militares.
Publicada: viernes, 18 de septiembre de 2020 13:51

En medio de la escalada de tensiones con Taiwán y EE.UU., China exhibió la fuerza de sus cazas sigilosos destruyendo en combate simulado 17 aviones ‘enemigos’.

El Ejército de China ha demostrado sus éxitos en el desarrollo de nuevos aviones de combate durante los recientes ejercicios aéreos, que incluyeron una operación simulada entre su avanzado caza furtivo Chengdu J-20 y cazas de cuarta generación.

Registrando los resultados récord en un ejercicio de combate simulado, los pilotos chinos desafiaron “múltiples oleadas de aviones enemigos desde diferentes direcciones”, informó esta semana el diario local The South China Morning Post, remitiéndose al periódico oficial del Ejército, PLA Daily.

Según el informe, un caza furtivo J-20 —piloteado por Chen Xinhao, un oficial con relativamente poca experiencia que solo había volado 100 horas en esa aeronave — “derribó” 17 aviones enemigos sin recibir ningún “impacto” en el curso de esos ejercicios.

 

La publicación no detalló todos los tipos de avión involucrados, pero tres de los cazas adversarios destruidos eran del tipo J-16, que a su vez es un clon del caza pesado ruso de cuarta generación Su-30MKK.

Los recientes ejercicios pueden considerarse como una especie de advertencia a las autoridades taiwanesas que recientemente han decidido comprar otros 66 cazas F-16V a Estados Unidos en medio de la creciente tensión con el gigante asiático.

China ha iniciado otras maniobras militares cerca del estrecho de Taiwán como “una acción necesaria” para proteger su soberanía, según ha informado este viernes la agencia británica Reuters, citando al portavoz del Ministerio de Defensa chino, Ren Guoqiang.

Pekín considera a Taiwán como parte de su territorio. La isla no es reconocida como un Estado independiente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la mayoría de los países del mundo, incluido EE.UU.

Sin embargo, Washington ha cuestionado el principio de una sola China al aumentar los contactos diplomáticos con Taiwán e intensificar las cooperaciones militares con la isla, convirtiéndose en su principal proveedor de armas ante lo que llama la persistente “amenaza china” contra Taipéi.

Las autoridades chinas han exigido en varias ocasiones a EE.UU. que ponga fin a los contactos militares con Taiwán y deje de interferir en los asuntos internos del país asiático, respetando el principio de una sola China.

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