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Publicada: viernes, 29 de marzo de 2013 17:55
Actualizada: jueves, 10 de diciembre de 2015 13:37

Rusia y China han rechazado enérgicamente las incesantes actividades militares de los EE.UU. en la península coreana, advirtiendo de que la escalada de tensiones podría desestabilizar toda la región. El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, a través de un comunicado divulgado este viernes, ha desestimado el aumento de los ejercicios militares realizados por Estados Unidos cerca de Corea del Norte. “Estamos preocupados por el hecho de que se adopten acciones unilaterales, que consisten en intensificar las actividades militares en relación a Corea del Norte y en paralelo a la reacción apropiada del Consejo de Seguridad de la ONU y a la reacción colectiva de la comunidad internacional”, reza el texto. “Podemos perder el control de la situación, está entrando en la espiral de un círculo vicioso”, según las declaraciones del canciller ruso en una rueda de prensa. Rusia llama a todos los países a "abstenerse de mostrar su fuerza militar y a no utilizar la situación actual para alcanzar objetivos geopolíticos en la región por medios militares", añadió. Hoy, más temprano, China también pedía aliviar las tensiones en la península coreana. El portavoz de ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hong Lei, sotenía: “Hacemos un llamamiento a todas las partes a aunar sus esfuerzos para dar la vuelta a la situación tensa. La paz y la estabilidad en la península coreana, así como el noreste de Asia benefician el interés común”. Esto ocurre después de que el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, diera la noche del jueves a sus unidades de cohetes la orden de permanecer en alerta, en caso de una “imprudente” provocación por parte de los Estados Unidos. La orden de Kim Jong-un se emitió durante una reunión de emergencia con los máximos generales del Ejército. Asimismo, el líder norcoreano, en un comunicado, dictaminó que los misiles “estén preparados para disparar y golpear en cualquier momento el territorio de EE.UU., sus bases militares en el Pacífico, incluidos Hawai y Guam, y las de Corea del Sur”. Esta orden es una reacción a la medida estadounidense de enviar el jueves dos bombarderos furtivos (B-2 Spirit con capacidad nuclear) a Corea del Sur. Kim destacó que el envío de estos bombardeos va más allá de una simple demostración de fuerza, convirtiéndose en un “ultimátum (estadounidense) que va a provocar una guerra nuclear a cualquier precio”. Corea del Norte ya había puesto el martes sus unidades estratégicas de combate en estado de alerta ante los posibles ataques de EE.UU. El lunes, los EE.UU. y Corea del Sur firmaron un pacto militar que permite a ambos países aliados responder incluso a supuestas provocaciones de Corea del Norte. El 21 de marzo, Corea del Sur y Estados Unidos realizaron ejercicios militares conjuntos en medio de una escalada de tensiones en la península coreana. Las fuerzas surcoreanas, junto a los militares estadounidenses, participaron en una operación de entrenamiento de defensa en la base aérea norteamericana Osan, en la ciudad de Pyeongtaek, en el suroeste de Corea del Sur. Corea del Norte condenó las maniobras, considerándolas como una plataforma de lanzamiento de una "guerra nuclear". Las Naciones Unidas también aprobaron una nueva ronda de sanciones contra Pyongyang tras su ensayo nuclear de febrero, un movimiento que empeoró la escalada retórica de Pyongyang contra Washington y Seúl. lmr/nii/
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