Los musulmanes estadounidenses criticaron el viernes la publicación de documentos pertenecientes a los servicios de espionaje de la policía sobre centros islámicos, así como la violación de su privacidad.
Dos días después de que se diera a conocer una serie de documentos secretos relativos a los operativos de espionaje realizados por la policía a las mezquitas, centros culturales y residencias de los musulmanes de los estados de Nueva Jersey y Nueva York, continúa la ola de críticas al respecto.
Seyeh Jaled, el encargado de guiar el rezo colectivo del viernes de un centro islámico sito en el norte de Nueva York, dijo que la comunidad musulmana celebra reuniones cada semana y cualquier persona puede participar en las mismas, por lo que la policía no necesitaba recurrir a ese tipo de estratagemas.
Por su parte, Bryan Fisherman, uno de los investigadores del centro de lucha contra el terrorismo de West Point en Nueva York, mostró su sorpresa por el hecho de que se produjera una fuga de información de índole secreta y le resultó extraño que las mezquitas fueran puestas en vigilancia, so pretexto de que se pudiera producir un atentado.
Es la primera vez que la agencia de noticias Associated Press hace referencia a la existencia de los documentos secretos pertenecientes a la policía neoyorquina, en los que se recoge información sobre los musulmanes y los lugares donde se congregan.
Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés), en colaboración con la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), ha utilizado a informantes secretos, conocidos como "rakers", para vigilar la situación de los grupos minoritarios y conseguir información sobre la vida cotidiana de los ciudadanos, en especial de los musulmanes.
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